En México, como en casi todo el mundo, persisten las creencias sobre lo que deben ser los comportamientos femeninos y masculinos con base en estereotipos muy marcados. Se suele pensar que las mujeres son por naturaleza dulces, sumisas, sentimentales y pasivas, y que los hombres son fuertes, activos, agresivos y dominantes. La violencia de género o contra las mujeres es una de las mas frecuentes violaciones a los derechos humanos por el sólo hecho de haber nacido con cuerpo femenino y está vinculada a la relación desigual entre hombres y mujeres en todos lo ámbitos de la vida social, cultural, económica y política, se manifiesta en el ejercicio abusivo del poder por parte de uno de los sexos sobre el otro.
El 90% de la violencia de género que se registra se produce en el maltrato del hombre hacia la mujer, por las grandes desigualdades que existen entre éstos y solo un 10% se registra la violencia de la mujer hacia el hombre.
Las cifras de la Encuesta Nacional sobre la violencia contra las mujeres (ENVIM 2006), confirman la magnitud del problema en México: 33.3% de las mujeres viven en situación de violencia de pareja y el 43% ha sufrido violencia alguna vez en la vida.
1 de cada 3 relaciones de bachillerato sufre o ha sufrido violencia física o sexual.
1 de cada 5 mujeres que violencia de pareja; 28.5% psicológica, 16.5% física, 12.7% sexual y 4.4% económica.
Según un estudio reciente publicado por la UNAM en México, 4 de cada 10 mujeres han sido agredidas por su pareja en algún momento de su vida, alertó René Jiménez Ornelas, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.
En Tabasco, un estudio realizado en 2007 señala que el 79% de los casos de violencia no fueron notificados al Ministerio Público. El 65% de los casos el agresor es el cónyuge, el 14% el padre de familia y el 16% otro familiar.
66 de cada 100 mujeres han sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja; proporción mayor a la media nacional que es 47 de cada 100.
El índice de mujeres maltratadas es de los más altos del país, según el estudio reciente publicado por la UNAM, nuestro estado es el segundo lugar del País donde existe más violencia contra las mujeres.
En la última década las acciones emprendidas para prevenir y atender la violencia adquieren una verdadera dimensión internacional debido a la firma de los acuerdos alcanzados en las cumbres y conferencias mundiales que han reconocido el problema en su justa dimensión y han propuesto medidas y acciones para enfrentarlo.
Nuestro país suscribe todos estos acuerdos y reconoce la violencia familiar, sexual y hacia las mujeres como un problema de salud pública de gran magnitud y se suma a los esfuerzos realizados a nivel mundial.
En materia de Legislación se aprobó a nivel federal la Ley General de Acceso de las Mujeres a Una Vida Libre De Violencia en febrero del 2007 y le corresponde a cada Estado adecuar esta Ley con base en las condiciones a su localidad. En Tabasco en 2008 se aprobó la Ley Estatal de Acceso de las Mujeres a una Vida libre de Violencia.
Es necesaria la aplicación de métodos que sensibilicen a la población, el primer paso para esto es entender que la violencia contra las mujeres es un problema grave, de salud pública, social, económico y hasta político que tiene consecuencias graves tanto en la víctima como también en el agresor. No serán suficientes las reformas y los cambios legales, que aunque "mejoren" las condiciones de las mujeres, si no se hace un trabajo de fondo que habría que ataque de raíz el problema.
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