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jueves, 17 de enero de 2013

Hostigamiento Sexual y Acoso Sexual


La semana pasada escribí sobre lo que es la violencia sexual sobre todo abordando una de las maneras en que se perpetran las formas más brutales de violencia contra las mujeres y que es la violación. Queda claro para todas y todos que la violación es un delito grave, sin embargo, y como lo dije la semana pasada vivimos en un mundo en donde se nos enseña a las mujeres a cuidarnos y a no vestirnos de tal o cual manera porque si lo hacemos podríamos ser atacadas en lugar de enseñar simplemente a los hombres a no violar. Ya dicho esto, entonces puedo decir que usualmente se culpa a la víctima en estos casos, ¿Cuantas o cuantos de nosotros no hemos cuando escuchamos un caso de violación no hemos pensado que a lo mejor “ella lo provocó”? O ¿Que hacía en la calle a tal hora? O ¿Que traía puesto?, siendo honestas y honestos yo creo que la mayoría hemos en algún momento pensado así. Y ¿Por qué pensamos así?, creo que tienen que ver con muchos factores sociales y de género y creo que tiene que ver también con minimizar muchas conductas cotidianas que parecen “inofensivas” y otras que no parecen tan “inofensivas” pero las dejamos pasar porque como mujeres a veces sentimos que es lo que viene con el paquete y como hombres piensan que tienen derecho pues los hombres “así son”. Todo esto tiene que ver con lo que conocemos como acoso y hostigamiento sexual, ojo, no son lo mismo y hay que aprender a diferenciar entre una y otra.

Según la Ley General de Acceso a las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia al  hostigamiento sexual como:  “el ejercicio del poder, en una relación de subordinación real de la víctima frente al agresor en los ámbitos laboral y/o escolar. Se expresa en conductas verbales, físicas o ambas, relacionadas con la sexualidad de connotación lasciva”. Entonces cuando alguien se aprovecha de la posición que tiene para acechar a alguien es considerado hostigamiento sexual, esto se da mucho en los lugares de trabajo. 
Sé de muchos casos de mujeres que se sienten incómodas porque un jefe las hostiga y cuando se quejan rara vez encuentran una respuesta adecuada, al contrario, las revictimizan, haciéndolas sentir responsables de la situación que viven, las cuestionan sobre su manera de vestir y sobre su pasado, sobre si cuantas parejas ha tenido, etc, etc. Cuando les va bien, al agresor cuando mucho lo único que harán es cambiarlo de área. El agresor generalmente es protegido en estos casos, y ¿Por qué? Pues porque vivimos en un mundo en donde no se nos hace para tanto pues “es hombre y los hombres así son”.

El acoso sexual se define como: “una forma de violencia en la que, si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente de que se realice en uno o varios eventos”. Esto es cualquier situación que te haga sentir incómoda y que te sientas en riesgo de que algo te podría pasar. Pongo el ejemplo del cuál escribí ya hace varios meses de una mujer que era acosada sexualmente por un empleado del edificio de enfrente de donde vivía que le gritaba obscenidad y media cuando salía a la calle o desde su lugar de trabajo la espiaba. La mujer fue a poner una denuncia al MP en el Distrito Federal y le dijeron que a menos que esta persona no le hiciera nada no podían proceder, ella asustada sube un video a twiter donde explica su situación y bueno el video creo que dió la vuelta en todo México, finalmente si atendieron su caso las autoridades pero su actuación fue prácticamente nula y creo que al final ella optó por cambiarse a vivir a otro lado. Aquí lo desafortunado es que como sociedad tendemos a minimizar el acoso sexual, a menos que no exista una violación o un intento de hacer daño, se le da poca importancia, a las mujeres inclusive se nos tacha de exageradas y pues ante esto lo más probable es que nos quedemos calladas, o que aceptemos como “natural” que el caminar en la calle, subirse al metro, subirse a un taxi, tomar el camión, etc etc, será motivo de que a lo mejor seremos violentadas. 

El hostigamiento y acoso sexual son delitos,y cuando digo delito es porque el pleno de la Cámara de Diputados aprobó reformas al Código Penal Federal por las cuales se sanciona hasta con cuatro años y medio de cárcel, claro que por ser considerado como un delito “no grave” la persona tiene derecho a salir bajo fianza pero el punto aquí es, que no se debe minimizar y no se debe ver como algo “natural”, la Ley General de Acceso De las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia inclusive tiene un estatuto de poder solicitar una orden de “no acercamiento”. El hostigamiento sexual debe ser un punto para correr del lugar de trabajo a cualquier agresor, pueden haber mil leyes que protejan a las mujeres, de nada sirven si no hacemos consciencia de lo mucho que naturalizamos y minimizamos algunas prácticas de violencia sexual, no porque no sea violación quiere decir que no tenga importancia, no por ser mujeres tenemos que aguantar hostigamiento o acoso sexual sólo porque creamos que es lo que nos toca y NO por ser hombres tienen derecho a violentar sin ninguna consecuencia.

jueves, 11 de octubre de 2012

La Cultura del Silencio


Se dice que las mujeres vivimos en una cultura del silencio, ¿Y, como es eso? Se estarán preguntando, sobre todo porque si en algo nos encasillan a las mujeres es por ser muy “comunicativas”, por tener la habilidad de tener varias platicas a la vez, por querer hablar y hablar y hablar de nuestro problemas con nuestras parejas y bueno en general estamos encasilladas en que hablamos demasiado. 
Bueno digo que vivimos en una cultura del silencio porque con todo y que tengamos la fama de muy hablanchinas, lo cierto es que hay una frase sexista que dice: “calladita te ves más bonita” que culturalmente ha hecho que muchas mujeres se callen los abusos, la violencia, el sexismo y la discriminación en la que viven. En estas últimas semanas se dio a conocer el  “Informe diagnóstico: Violencia contra mujeres periodistas” presentado por  Comunicación e Información de la Mujer, A.C. (CIMAC). Leyendo algunas notas y testimonios de muchas de ellas víctimas de acoso y hostigamiento sexual hubo algo que resaltaba en sus testimonios, fue el sentir que ser acosadas era parte de ser mujeres, parte del oficio como periodistas.
Escribe San Juana Martínez: “Al escribir la entrevista, omití el acoso del general Villa. Pensé que lo más importante eran sus escandalosas declaraciones admitiendo las ejecuciones extrajudiciales. Pensé que si contaba lo que viví, la noticia se iba a distorsionar. Lo tomé como gajes del oficio. Al final de cuentas, me dije, los periodistas no debemos ser noticia y yo no quería verme como una víctima de acoso; mucho menos como una mujer vulnerable. Dejé la experiencia como una anécdota para contarle a los amigos”. (SinEmbargo.mx)
Así como ella muchos testimonios de mujeres periodistas siendo acosadas sexualmente y tomándolo como gajes del oficio, pero sobre todo que era algo “natural” por su condición de género. Hoy las periodistas hablan de sus experiencias y llegan a la conclusión de que en su momento se quedaron calladas porque sentían que era normal, porque nadie les iba a creer, porque no encontraron apoyo y porque culturalmente se nos ha enseñado a las mujeres a callar frente al acoso sexual.
Yéndome a otros escenarios laborales y sociales, las mujeres sufrimos a diario abusos que hemos venido tachando como “normales” y que no lo son. Sobre todo nos hemos quedado calladas, en ocasiones nos sentimos incómodas pero no decimos nada por miedo a ser tachadas como exageradas, como intolerantes o como amargadas. Es un estigma social que nos hemos impuesto. Los hombres por otro lado podrán decir que ellos también sufren de acoso, puede ser, pero al acoso y hostigamiento sexual hay que diferenciarlo por género ya que no hombres y mujeres no reciben las mismas amenazas, acoso, asalto, tortura, etc. 
Bueno y ¿que es acoso sexual y hostigamiento sexual?, ¿Es lo mismo?.
El primero, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), consiste en “insinuaciones sexuales indeseables o en un comportamiento verbal o físico de índole sexual que pretende interferir, sin razón alguna, en el requerimiento laboral de una persona o crear un ambiente de trabajo intimidante, hostil u ofensivo”. De a cuerdo con este organismo deben integrarse tres elementos para que haya acoso sexual: un comportamiento de carácter sexual que no sea deseado y que la víctima lo perciba como un condicionamiento hostil para su trabajo convirtiéndolo en algo humillante.
En tanto el significado de hostigamiento sexual es otro. Se refiere a una manifestación de poder mediante una coacción con contenido sexual que proviene de un superior dirigida a alguien de menor rango. De esta forma el hostigamiento sexual representa un problema laboral, donde las consecuencias no son únicamente para la trabajadora sino también para la empresa y el sindicato, ya que no sólo afecta las relaciones de trabajo sino el rendimiento laboral también.
Hoy en día el hostigamiento y acoso sexual en el trabajo pasan como algo natural, como algo propio de ser hombres (agresor) y ser mujeres (víctima). Sin embargo no debería ser tolerado ni aceptado y mucho menos vivirse en silencio, el problema es que muchas veces las mujeres no saben identificar que lo que están siendo acosadas y que es algo que no deben tolerar. Entonces señoras y señores, vivimos aún en la cultura del silencio, con el “calladita te ves más bonita” y deberá de ser algo contra lo que hay que luchar. Hombre, date cuenta de tu actitud ante las mujeres; y mujer, ¿Que tan callada te quedas?.