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jueves, 11 de abril de 2013

Testimonio


Hace unos días alguien compartio conmigo un testimonio e inmediatamente le pedí autorización para publicarlo porque me parece una historia con la que muchos y muchas se podrán identificar. Si algo me ha motivado a seguir escribiendo y a crear mi blog es precisamente esto, ver que lo que escribo llega, conscientiza, ayuda y de cierta manera cambia el mundo que me rodea. Les dejo con esta historia.


Pachela Gaudiano Rovirosa:
Antes que nada agradezco que puedas tomarte el tiempo para leerme, me preguntaras cual es mi propósito, seguramente lo sabrás al final de mi carta, puede que mi mensaje te resulte ambiguo, pero más que a ti, lo que escribo sería más bien dirigido algunas mujeres en específico, he leído algo de lo que escribes en tu blog y me he quedado con algunas, pero mi objetivo no es precisamente para hablarte de eso, de principio en tu perfil mencionas que eres orgullosamente mujer, psicóloga y feminista, si me lo permites  yo agregaría, idealista,  porque sin ideales no hay pasión y sin pasión no hay lucha, en consecuencia debo felicitarte por ello, confieso que no soy feminista ni por asomo, pero te puedo decir al igual que tú, orgullosamente mujer, gracias a grandes mujeres idealistas que lucharon para que hoy en día  lográramos tener mejores oportunidades en la vida, no obstante debo ser muy honesta, existimos aún muchas mujeres que seguimos fomentando el machismo de manera sutil y a nuestro modo, lo digo por lo que veo a diario o porque  me ha tocado vivirlo.
Pasa que a las mujeres nos cuesta reconocer algunas verdades, duele reconocer que nosotras mismas que tenemos la oportunidad de reeducar (cosa difícil pero no imposible si se da el primer paso) a nuestros hijos, esposo, novio, sobrinos, primos, amigos, compañeros o conocidos, sin embargo aún no estamos preparadas para hacerlo, obviamente no pretendo generalizar, hay mujeres que se encuentran aún más subyugadas por estar en condiciones  más desfavorables y que su posición social, cultural o económica las hace aún más vulnerables, EN ESTE SENTIDO por ellas si es necesario seguir alzando la voz y trabajar de manera constante desde el ámbito en que nos encontremos, teniendo muy en cuenta que una mujer que ha sido violentada en cualquiera de sus formas, no tiene la capacidad de levantar la voz, mucho menos levantar el rostro para defender y luchar por sus derechos.
Me permito contarte una experiencia personal, recuerdo en una ocasión cuando estudiaba mi licenciatura,  tuve diferencias con un hermano y al no aceptar lo que él quería, sin importar que él estuviera acostumbrado a que las mujeres deben permanecer calladas, decidí no hacerlo, por ese motivo termine con heridas en el rostro y algunos golpes en el cuerpo, una de las experiencias más difíciles, sobre todo porque la persona que te provoca el daño es un ser a quien tú quieres y suena hasta burdo contarte que en esa época de estudiante investigaba y hacia trabajos de campo sobre violencia intrafamiliar y  mis casos terminaban con mujeres violentadas y en donde la dignidad de ellas eran pisoteada constantemente.
Regresando a mi caso, cuando mi padre me vio en esas condiciones, no recuerdo  bien los colores de su rostro, pero al día siguiente me obligó a  levantarme muy temprano, para ir al hospital pero antes me pidió que bajara para hacer una denuncia en contra de mi hermano,  le dije que no podría, solo me respondió que es algo que no debo permitir, por fortuna era muy temprano y aun no llegaba la persona que debía tomarme la declaración, nos dirigimos al hospital y al final de cuentas lo único que corrió a cuenta de mi hermano fueron los gastos médicos.
La enseñanza tan grande que me dejó no fue la reacción de mi padre,  mi hermana que vio lo sucedido me decía que por favor no volviera a contradecir a  mi hermano, no dudó en decirme que yo tenía la culpa por no quedarme callada, desde luego yo tengo la culpa de no quedar callada, no culpaba la forma de pensar de mi hermana, después de todo seguimos siendo parte de una cultura machista que padecen hombres como mujeres, siempre he partido desde ahí, es importante que las mujeres cambiemos de actitud, si queremos ser valoradas tenemos que empezar por valorarnos a nosotras mismas.
Coincido en algo importante contigo, seguir levantando la voz, agregaría; educar y educarnos a nosotras mismas, que demos el primer paso (para aquellas que no lo han hecho) que ya muchas lucharon por abrirnos el camino, entonces para algunas yo solo les diría ¡caminemos!

Saludos y felicidades por tu blog
Atte.
S. AP

miércoles, 6 de febrero de 2013

El Acceso a la Justicia De las Mujeres




No es ningún secreto que el acceso a la justicia de las mujeres y en especial las que viven violencia es un camino largo, cansado y poco agradable. Las mujeres que por fin deciden poner una demanda en contra de su agresor muchas veces terminan otorgando el perdón o desistiendo, la sociedad por supuesto las juzga por no haber seguido hasta las últimas consecuencias, las tacha de débiles, de “proteger” a su agresor, dicen cosas como: “¿Quién las entiende?”, “seguro le gusta que le peguen”, “es una masoquista”, etc etc. Poco nos ponemos a pensar realmente lo difícil que es para las mujeres violentadas llevar su proceso hasta las últimas consecuencias, poco nos ponemos a pensar que las mujeres que deciden denunciar son cuestionadas, son re victimizadas, su vida privada es cuestionada pero sobre todo son violentadas por las mismas instituciones que se supone están ahí para protegerlas. Sí, mucho criticamos a las mujeres por no hacen nada por remediar la violencia que viven pero, ¿Realmente es su culpa?, ¿Realmente no quieren salir de una vida donde están en peligro de muerte?, o mas bien no encuentran el apoyo que necesitan para poder hacerlo.

El derecho de las mujeres a vivir libres de violencia y discriminación ha sido consagrado como un desafío prioritario en los sistemas de protección de los derechos humanos a nivel regional e internacional. La promulgación de instrumentos internacionales que protegen el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia, refleja el consenso y el reconocimiento por parte de los Estados del trato discriminatorio que éstas tradicionalmente han recibido en sus respectivas sociedades, lo que ha dado como resultado que sean víctimas y estén expuestas a diferentes formas de violencia, que incluyen la violencia sexual, psicológica y física y el abuso de sus cuerpos. 

Como primer órgano internacional está la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés) ratificada en México en 2002 y de ahí la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer ("Convención de Belém do Pará") el cual es el instrumento más ratificado del sistema interamericano. Todo esto refleja el compromiso asumido por los Estados de adoptar medidas que aseguren la prevención, investigación, sanción y reparación de estos actos, refleja el consenso regional de que la violencia contra las mujeres constituye un problema público y prevalente, meritorio de acciones estatales para lograr su prevención, investigación, sanción y reparación. 

Según un estudio de ONUmujeres: “En todo el mundo, la cadena de justicia se caracteriza por los altos niveles de abandono de casos antes de que estos lleguen al tribunal; del resto, muy pocos resultan en una condena. El abandono es un problema particular en los casos de violación. Sólo el 17% de las denuncias de violación llegaron al tribunal y sólo
4% terminaron en una condena por violación. Cerca de la mitad de los casos fueron
abandonados en la etapa de investigación policial, por lo general debido a que el autor
no fue encontrado. Más de tres cuartas partes de las declaraciones de las víctimas
carecían de la descripción del autor. En más de la mitad de los casos, la orden de
detención del sospechoso tuvo que emitirse dos o más veces antes de que el oficial de
policía encargado de la investigación cumpliera con ella. Uno de cada cinco casos que pasaron a la etapa de procesamiento fue abandonado. Dos tercios de los casos llegaron al tribunal, pero la mayoría fueron desechados por el tribunal antes de llegar a juicio.
De estos casos, 63% fueron retirados por la víctima o la víctima no pudo ser encontrada. En 14% de los casos, la evidencia se perdió o no se obtuvo. Alrededor del 17% de los casos denunciados llegaron al tribunal. Los casos en los que se documentaron las heridas tenían más probabilidades de proceder a juicio y resultar en una condena. El 4% de los
casos denunciados resultaron en una condena por violación, mientras que otro 2% fueron condenados por otros delitos. Del 41% de las condenas susceptibles de merecer cadena perpetua, sólo el 4% (tres personas en total) recibieron esta sentencia”.


Y bueno todas estas convenciones internacionales se oyen muy bien pero el problema radica precisamente en la poca voluntad que existe por prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Pueden existir mil leyes que protejan a las mujeres pero si no hay quien las aplique es como si no existieran. 

En Tabasco de acuerdo con la Procuraduría de Justicia del Estado (2009), del total de querellas por violencia familiar que se registran en el año 2010, -2 mil 300-  en el  80% de los casos las mujeres otorgan el perdón.

Nos encontramos ante un problema de derechos humanos de las mujeres y lo volveré a decir, es necesaria la aplicación de métodos que sensibilicen a la población, el primer paso para esto es entender que la violencia contra las mujeres es un problema grave, de salud pública, social, económico y hasta político que tiene consecuencias graves tanto en la víctima como también en el agresor. No serán suficientes las reformas y los cambios legales, que aunque "mejoren" las condiciones de las mujeres, si no se hace un trabajo de fondo que ataque de raíz el problema. 



jueves, 17 de enero de 2013

Hostigamiento Sexual y Acoso Sexual


La semana pasada escribí sobre lo que es la violencia sexual sobre todo abordando una de las maneras en que se perpetran las formas más brutales de violencia contra las mujeres y que es la violación. Queda claro para todas y todos que la violación es un delito grave, sin embargo, y como lo dije la semana pasada vivimos en un mundo en donde se nos enseña a las mujeres a cuidarnos y a no vestirnos de tal o cual manera porque si lo hacemos podríamos ser atacadas en lugar de enseñar simplemente a los hombres a no violar. Ya dicho esto, entonces puedo decir que usualmente se culpa a la víctima en estos casos, ¿Cuantas o cuantos de nosotros no hemos cuando escuchamos un caso de violación no hemos pensado que a lo mejor “ella lo provocó”? O ¿Que hacía en la calle a tal hora? O ¿Que traía puesto?, siendo honestas y honestos yo creo que la mayoría hemos en algún momento pensado así. Y ¿Por qué pensamos así?, creo que tienen que ver con muchos factores sociales y de género y creo que tiene que ver también con minimizar muchas conductas cotidianas que parecen “inofensivas” y otras que no parecen tan “inofensivas” pero las dejamos pasar porque como mujeres a veces sentimos que es lo que viene con el paquete y como hombres piensan que tienen derecho pues los hombres “así son”. Todo esto tiene que ver con lo que conocemos como acoso y hostigamiento sexual, ojo, no son lo mismo y hay que aprender a diferenciar entre una y otra.

Según la Ley General de Acceso a las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia al  hostigamiento sexual como:  “el ejercicio del poder, en una relación de subordinación real de la víctima frente al agresor en los ámbitos laboral y/o escolar. Se expresa en conductas verbales, físicas o ambas, relacionadas con la sexualidad de connotación lasciva”. Entonces cuando alguien se aprovecha de la posición que tiene para acechar a alguien es considerado hostigamiento sexual, esto se da mucho en los lugares de trabajo. 
Sé de muchos casos de mujeres que se sienten incómodas porque un jefe las hostiga y cuando se quejan rara vez encuentran una respuesta adecuada, al contrario, las revictimizan, haciéndolas sentir responsables de la situación que viven, las cuestionan sobre su manera de vestir y sobre su pasado, sobre si cuantas parejas ha tenido, etc, etc. Cuando les va bien, al agresor cuando mucho lo único que harán es cambiarlo de área. El agresor generalmente es protegido en estos casos, y ¿Por qué? Pues porque vivimos en un mundo en donde no se nos hace para tanto pues “es hombre y los hombres así son”.

El acoso sexual se define como: “una forma de violencia en la que, si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente de que se realice en uno o varios eventos”. Esto es cualquier situación que te haga sentir incómoda y que te sientas en riesgo de que algo te podría pasar. Pongo el ejemplo del cuál escribí ya hace varios meses de una mujer que era acosada sexualmente por un empleado del edificio de enfrente de donde vivía que le gritaba obscenidad y media cuando salía a la calle o desde su lugar de trabajo la espiaba. La mujer fue a poner una denuncia al MP en el Distrito Federal y le dijeron que a menos que esta persona no le hiciera nada no podían proceder, ella asustada sube un video a twiter donde explica su situación y bueno el video creo que dió la vuelta en todo México, finalmente si atendieron su caso las autoridades pero su actuación fue prácticamente nula y creo que al final ella optó por cambiarse a vivir a otro lado. Aquí lo desafortunado es que como sociedad tendemos a minimizar el acoso sexual, a menos que no exista una violación o un intento de hacer daño, se le da poca importancia, a las mujeres inclusive se nos tacha de exageradas y pues ante esto lo más probable es que nos quedemos calladas, o que aceptemos como “natural” que el caminar en la calle, subirse al metro, subirse a un taxi, tomar el camión, etc etc, será motivo de que a lo mejor seremos violentadas. 

El hostigamiento y acoso sexual son delitos,y cuando digo delito es porque el pleno de la Cámara de Diputados aprobó reformas al Código Penal Federal por las cuales se sanciona hasta con cuatro años y medio de cárcel, claro que por ser considerado como un delito “no grave” la persona tiene derecho a salir bajo fianza pero el punto aquí es, que no se debe minimizar y no se debe ver como algo “natural”, la Ley General de Acceso De las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia inclusive tiene un estatuto de poder solicitar una orden de “no acercamiento”. El hostigamiento sexual debe ser un punto para correr del lugar de trabajo a cualquier agresor, pueden haber mil leyes que protejan a las mujeres, de nada sirven si no hacemos consciencia de lo mucho que naturalizamos y minimizamos algunas prácticas de violencia sexual, no porque no sea violación quiere decir que no tenga importancia, no por ser mujeres tenemos que aguantar hostigamiento o acoso sexual sólo porque creamos que es lo que nos toca y NO por ser hombres tienen derecho a violentar sin ninguna consecuencia.

jueves, 10 de enero de 2013

"NO me digas a mí como vestirme, diles a ellos que NO violen"


Según la Ley General de Acceso a las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia la violencia sexual se define como: “cualquier acto que degrada o daña el cuerpo y/o la sexualidad de la víctima y que por tanto atenta contra su libertad, dignidad e integridad física. Es una expresión de abuso de poder que implica la supremacía masculina sobre la mujer, al denigrarla y concebirla como objeto”. En efecto, en el ejercicio de la violencia sexual se plasman relaciones de poder que se ejercen en el cuerpo de las mujeres, de esta manera, se convierte a la sexualidad y a la capacidad reproductiva de las mujeres y a sus cuerpos en un espacio sobre el que se perpetran las formas de violencia más brutales. 
Utilizando internet como principal herramienta para recabar información sobre casos de violencia contra las mujeres, me doy cuenta que la violencia sexual no se presenta de manera aislada ni intermitente, es decir, es una constante de países tanto de primer mundo como en desarrollo, en países donde hay guerra y donde hay paz, donde existe democracia y donde no la hay. 
Solemos pensar que las mujeres están rezagadas en países lejanos como en Africa o en Asia, pensamos que las mujeres que viven en países de primero mundo siempre son escuchadas cuando sufren algún tipo de violencia, sobre todo sexual; si bien entre más avanzado es el país y la sociedad, la brecha de desigualdad de género se cierra y por lo tanto las mujeres tienen mejor acceso a la justicia hay algo que permea y es que de alguna u otra manera se responsabiliza a la víctima.
La sanción social contra las mujeres que denuncian su caso ante el sistema judicial es especialmente aguda en los casos de violencia doméstica y sexual, siendo éste el único delito en el cual se juzga más a las víctimas que al agresor, donde se ven expuestas a un procedimiento penal en el cual su vida es motivo de investigación y escrutinio, donde son cuestionadas por su “participación” en el delito, donde su pasado es motivo de investigación y donde entran en juego los estereotipos y el honor de las mujeres. En muchos casos son rechazadas por su familia y su comunidad, y en consecuencia, la mejor defensa del imputado consiste en atacar a la víctima por "provocativa", por "libertina", por "ser mujer de hábitos sexuales promiscuos", por "no ofrecer verdadera resistencia", por “no haber dicho que NO con suficiente firmeza”, por “haber coqueteado con él”. 
Sólo hace falta darse una vuelta por los juzgados, leer notas en el periódico sobre casos de violencia sexual, ver los noticieros o platicar con alguien víctima de este tipo de delito para darse cuenta que la que sale pediendo y la que sale juzgada es precisamente la víctima. Por todo esto, no es de extrañar que las mujeres eviten acceder a la cadena formal de justicia, los obstáculos institucionales exacerban estas presiones y presentan barreras adicionales para el acceso de las mujeres a la justicia. De hecho está comprobado en un estudio por ONU mujeres (El Progreso de las Mujeres en el Mundo) que son muy pocos los casos de violencia sexual a nivel mundial que terminan en sentencia y que más del 60% de los casos se quedan en el camino precisamente porque las instituciones le fallan a las víctimas, es más fácil que una mujer reporte un robo que una violación; según la ONU cada 15 segundos en el mundo una mujer es atacada.
Directo o indirectamente la sociedad enseña a las mujeres a que estén alertas para No ser atacadas o violadas pero no enseñan a los hombres a no violar, a no atacar o a dejar de ver a las mujeres como objeto. Cuando digo esto me refiero a la naturalización que hay entorno a la violencia sexual y la insistencia de preguntarse: “¿Y como iba vestida?”, “¿Para qué se viste así?”, ¿”Es que ella lo provocó pues estuvo coqueteando?”, “¿Que hacía sola a esas horas?”, “¿Para que se sube a un Taxi en esa colonia?”. Con esto no quiero decir que todos los hombres son unos depredadores sexuales, lo que quiero mas bien es señalar que a veces sin darnos cuenta culpamos a las víctimas, naturalizamos la violencia sexual y lo hacemos de una manera muy natural y colectiva. 
Me viene a la mente el caso reciente que sacudió a la India, el caso de Amanat, en el cual una joven de 23 años que iba acompañada de su novio fue violada por seis individuos en un camión de regreso del cine; el caso en el Estado de México reciente en el cuál seis mujeres fueron violadas cuando unos asaltantes tomaron como rehen un camión de pasajeros y dieron vueltas en el Valle de México por varias horas; el caso de una niña de 11 años que sufrió una violación tumultuaria y los periódicos incluyendo el New York Times responsabilizaron a la víctima por salir sola con alguien de mas edad; y como esos mil casos.
El problema real de la violencia sexual es que no hay cifras reales pues la mayoría no lo reporta, las que lo reportan son cuestionadas arduamente y en general salen perdiendo y que como sociedad hemos tolerado y naturalizado la violación responsabilizando a la víctima. Simplemente la ya muy famosa “Marcha de las Putas” nace a raíz de que unos policías canadienses dando una plática de seguridad personal le dijeron a un grupo de estudiantes que si no querían que las atacaran lo primero que tenían que hacer es no vestirse como putas. De ahí el mensaje que estamos dando y que debía ser al revés: “NO ME DIGAS A MI COMO VESTIRME, DILE A ELLOS QUE NO VIOLEN”.





miércoles, 5 de diciembre de 2012

Una Huella en el Cuerpo


Como he dicho muchas veces la violencia contra las mujeres tiene muchos matices y se manifiesta de muchas maneras, representa una violación a los derechos humanos y constituye uno de los principales obstáculos para lograr una sociedad igualitaria y plenamente democrática. He señalado vagamente los diferentes tipos de violencia que existen, hoy escribiré sobre la violencia física, la que deja “una huella en el cuerpo”.
¿A que me refiero con violencia contra las mujeres?, en la Ley General de Acceso a las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia se define como: “Cualquier acto u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público”.
La violencia física como su nombre lo índica es aquella que usa la fuerza física para producir daño, es aquella que es más evidente porque deja signos y tiene una variedad de manifestaciones a través de los golpes que pueden ser desde un moretón, quemaduras de cigarro, algún hueso roto, puñaladas, machetazos, hasta provocar la muerte. Generalmente la clasifican en lesiones leve, moderada y grave.
Lesiones leves (que ni tienen nada de leves) son aquellas que tardan en sanar menos de quince días como puede ser un moretón; lesiones moderadas (que tampoco tienen nada de moderadas) son aquellas que tardan en sanar hasta seis meses como puede ser algún hueso roto, puñaladas, quemaduras leves y las lesiones graves son aquellas definitivas como puede ser perder la visión de algún ojo por algún golpe, sordera, parálisis, quemadura permanente, esterilidad, etc, etc. Entonces la violencia física tiene una característica muy importante que no tienen los demás tipos y es que es fácilmente detectable, un golpe es difícil de ocultar, las mujeres que viven violencia física intentarán ocultarla contando historias sobre sus lesiones que no concuerdan con la realidad. También es un tipo de violencia que podemos detectar con mucha facilidad pues aquí y en China un golpe es un golpe, una mujer que vive violencia física sabe que vive violencia, aunque desconozca sus derechos sabe que los golpes provocan daño, a diferencia de la violencia psicológica o algunos tipos de violencia sexual donde la víctima ni siquiera reconoce vivir violencia.
La manifestación más extrema de la violencia física es la muerte, y hablando de violencia contra las mujeres esto se conoce como feminicidio. Aquí en Tabasco el delito de femincidio se define como: “quien por razones de género prive de la vida a una mujer. Éstas son: cuando exista o haya existido entre el activo y la víctima una relación de parentesco y otra relación de hecho, amistad o laboral, que implique confianza, subordinación o superioridad”. En palabras sencillas el crimen hacia mujeres por el simple hecho de ser mujeres.  
Otra característica que tiene la violencia física es que es progresiva y va aumentando cada vez más de intensidad, no esperes a que un empujón se vuelva un golpe, luego una nariz rota y así sucesivamente hasta que ocurra lo peor. La violencia física NO está bien nunca, nunca debe ser naturalizada y nunca debe ser aceptada, no sólo eso si no que cuando existe violencia física en cualquiera de sus clasificaciones existe peligro de muerte inminente, la vida de la víctima y del agresor están en riesgo, si conoces a alguien que viva violencia física o eres víctima de ella no te quedes callada/o denuncia, las mujeres tienen el derecho de vivir una vida libre de violencia.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Violencia contra las Mujeres en Tabasco

En México, como en casi todo el mundo, persisten las creencias sobre lo que deben ser los comportamientos femeninos y masculinos con base en estereotipos muy marcados. Se suele pensar que las mujeres son por naturaleza dulces, sumisas, sentimentales y pasivas, y que los hombres son fuertes, activos, agresivos y dominantes. La violencia de género o contra las mujeres es una de las mas frecuentes violaciones a los derechos humanos por el sólo hecho de haber nacido con cuerpo femenino y está vinculada a la relación desigual entre hombres y mujeres en todos lo ámbitos de la vida social, cultural, económica y política, se manifiesta en el ejercicio abusivo del poder por parte de uno de los sexos sobre el otro.

El 90% de la violencia de género que se registra se produce en el maltrato del hombre hacia la mujer, por las grandes desigualdades que existen entre éstos y solo un 10% se registra la violencia de la mujer hacia el hombre.

Las cifras de la Encuesta Nacional sobre la violencia contra las mujeres (ENVIM 2006), confirman la magnitud del problema en México: 33.3% de las mujeres viven en situación de violencia de pareja y el 43% ha sufrido violencia alguna vez en la vida.

1 de cada 3 relaciones de bachillerato sufre o ha sufrido violencia física  o sexual.

1 de cada 5 mujeres que violencia de pareja; 28.5% psicológica, 16.5% física, 12.7% sexual y 4.4% económica.

Según un estudio reciente publicado por la UNAM en México, 4 de cada 10 mujeres han sido agredidas por su pareja en algún momento de su vida, alertó René Jiménez Ornelas, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.

En Tabasco, un estudio realizado en 2007 señala que el 79% de los casos de violencia no fueron notificados al Ministerio Público. El 65% de los casos el agresor es el cónyuge, el 14% el padre de familia y el 16% otro familiar.

66 de cada 100 mujeres han sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja; proporción mayor a la media nacional que es 47 de cada 100.

El índice de mujeres maltratadas es de los más altos del país, según el estudio reciente publicado por la UNAM, nuestro estado es el segundo lugar del País donde existe más violencia contra las mujeres. 

En la última década las acciones emprendidas para prevenir y atender la violencia adquieren una verdadera dimensión internacional debido a la firma de los acuerdos alcanzados en las cumbres y conferencias mundiales que han reconocido el problema en su justa dimensión y han propuesto medidas y acciones para enfrentarlo.

Nuestro país suscribe todos estos acuerdos y reconoce la violencia familiar, sexual y hacia las mujeres como un problema de salud pública de gran magnitud y se suma a los esfuerzos realizados a nivel mundial.

En materia de Legislación se aprobó a nivel federal la Ley General de Acceso de las Mujeres a Una Vida Libre De Violencia en febrero del 2007 y le corresponde a cada Estado adecuar esta Ley con base en las condiciones a su localidad. En Tabasco en 2008 se aprobó la Ley Estatal de Acceso de las Mujeres a una Vida libre de Violencia.

Es necesaria la aplicación de métodos que sensibilicen a la población, el primer paso para esto es entender que la violencia contra las mujeres es un problema grave, de salud pública, social, económico y hasta político que tiene consecuencias graves tanto en la víctima como también en el agresor. No serán suficientes las reformas y los cambios legales, que aunque "mejoren" las condiciones de las mujeres, si no se hace un trabajo de fondo que habría que ataque de raíz el problema. 

jueves, 25 de octubre de 2012

¿Violencia contra los hombres?


Últimamente me han preguntado mucho que porque sólo escribo sobre la violencia contra las mujeres si los hombres también sufren violencia. Obviamente quienes me han preguntado esto son hombres, hombres que obviamente de una u otra manera se sienten violentados por esta situación. Yo trato de explicar que la estadística muestra que es mucho mayor la violencia hacia ellas, estamos hablando que según datos del INEGI uno de cada diez hombres ha sufrido algún tipo de violencia en comparación con seis de cada diez mujeres que han sufrido algún tipo de violencia. Aún así eso no quiere decir que ellos no la sufran y por lo tanto creo que es importante también darle el espacio que se merece pues es el mismo nombre de esta columna lo dice, PUNTO MEDIO.

En días pasados ya escribí sobre empoderamiento de las mujeres y de cómo el concepto puede confundirse con volverse violentas; es decir que en el caso de las mujeres, hace hincapié en la importancia de aumentar su poder y de tomar control sobre las decisiones y problemáticas que determinan su vida. Aquí el punto es que en ocasiones las mujeres toman a su ventaja y conveniencia la “liberación femenina” y se vuelven igual o más violentas que los hombres, utilizan este supuesto “empoderamiento” para ejercer una cierta ventaja sobre el hombre, es decir: 
  1. Trabajan y ganan dinero pero no aportan nada al hogar, o sea que fomentan el estereotipo de género de que el hombre debe ser proveedor. El famoso: “lo mío es mío y lo tuyo nuestro”.
  2. Exigen de manera violenta que no quieren ocuparse de las labores domésticas.
  3. Si son amas de casa entonces deciden tener su casa patas para arriba pues “es parte de la liberación femenina”.
  4. Exigen igualdad pero quieren seguir siendo protegidas y mantenidas.

Entonces si es una realidad que más y más mujeres han salido a trabajar, ya sea por gusto o por necesidad y también es real que los hombres han tenido que involucrarse más en las tareas que antes eran catalogadas exclusivamente para mujeres como hacerse cargo de los hijos/as o participar en las labores del hogar. También es una realidad que habiendo leyes que protegen a las mujeres y habiendo campañas a favor de la denuncia, hoy por hoy hay más mujeres que se atreven a denunciar; ya el tema del acceso a la justicia y de lo bien o mal que funcionan estas leyes en México y en Tabasco es otra historia, aquí el punto es que ya no se callan tanto. 

Ya dicho esto regreso al tema de las mujeres que ejercen violencia, buscando información al respecto me topé con cosas interesantes:
  1. El maltrato más común que sufren los hombres es psicológico y sutil, basado en la humillación y la manipulación y el económico, a través del engaño, el chantaje, el robo, el endeudarse para que pague el las cuentas,  etc.
  2. Los hombres sienten que eso de la “liberación femenina” sólo les conviene a ellas y que es sólo una manera de violentarlos ya que aparte de ser ellos lo que trabajan ya las mujeres no quieren participar en nada pues para todo sacan que es violencia.
  3. A diferencia de la violencia contra las mujeres, la violencia contra el hombre no es tan prolongada ni extrema. A pesar de que en ocasiones la mujer puede ejercer algún tipo de violencia física, el hombre no siente peligro de daño físico ni temor por su propia seguridad. Tiene además, independencia social y económica, que lo hace pensar en que puede encontrar algún tipo de solución.
  4. Que los hombres que sufren violencia NO hablan de ello, NO denuncian, les da pena y piensan que nadie les va a creer.

Entonces los hombres claro que sufren violencia, y la violencia en cualquiera de sus manifestaciones no debe ser ni tolerada ni naturalizada. El punto es que como sociedad tenemos tan arraigados los estereotipos de género que tanto es malo para las mujeres porque no les permite una igualdad total a como también es malo para los hombres pues como han vivido en un estado de dominación no se toma en serio las quejas serias que hacen al respecto. Es un hecho que las mujeres han venido ganando terreno, es un hecho que las sociedades se van desarrollando y van cambiando, también es un hecho que la violencia contra las mujeres es un problema serio, de salud pública que debe ser atendido como tal, no debe ser minimizado porque hay mujeres que violentan a sus parejas. No podemos negar que la violencia contra los hombres existe, tampoco debe ser naturalizada sólo porque tenemos la idea de que ellos son más fuertes. 

Los estereotipos de género en donde el hombre es siempre el fuerte, dominante, insensible, macho, etc, etc y que la mujer siempre es sumisa, dócil, callada, débil, etc, etc hacen que como sociedad callemos y naturalicemos actos de violencia. Obviamente no hay que negar que en términos estadísticos, de estudios y de análisis profundo la violencia contra las mujeres es un tema serio, las altas tasas de feminicidios, las denuncias de violencia por parte de sus parejas y la falta de igualdad hacen que se visualice más o que le pongamos más atención; mientras que la violencia contra los hombres si bien existe, la diferencia que pude encontrar es que ellos no sienten peligro por su integridad física, la violencia contra ellos no es tan extrema, en el peor de los casos no necesitan recurrir a un albergue que los apoye porque están en peligro de muerte. No quiere decir que no sea importante y no quiere decir que no se deba de atacar el problema, los hombres por razones sociales han aprendido a quedarse callados, que el “hablar de los problemas” son “cosas de mujeres”; la violencia nunca debe ser justificada y por mas insignificante que parezca seguramente no lo es, ser víctima de violencia tiene consecuencias graves en la salud física y mental. NO te quedes callado.