jueves, 11 de octubre de 2012

La Cultura del Silencio


Se dice que las mujeres vivimos en una cultura del silencio, ¿Y, como es eso? Se estarán preguntando, sobre todo porque si en algo nos encasillan a las mujeres es por ser muy “comunicativas”, por tener la habilidad de tener varias platicas a la vez, por querer hablar y hablar y hablar de nuestro problemas con nuestras parejas y bueno en general estamos encasilladas en que hablamos demasiado. 
Bueno digo que vivimos en una cultura del silencio porque con todo y que tengamos la fama de muy hablanchinas, lo cierto es que hay una frase sexista que dice: “calladita te ves más bonita” que culturalmente ha hecho que muchas mujeres se callen los abusos, la violencia, el sexismo y la discriminación en la que viven. En estas últimas semanas se dio a conocer el  “Informe diagnóstico: Violencia contra mujeres periodistas” presentado por  Comunicación e Información de la Mujer, A.C. (CIMAC). Leyendo algunas notas y testimonios de muchas de ellas víctimas de acoso y hostigamiento sexual hubo algo que resaltaba en sus testimonios, fue el sentir que ser acosadas era parte de ser mujeres, parte del oficio como periodistas.
Escribe San Juana Martínez: “Al escribir la entrevista, omití el acoso del general Villa. Pensé que lo más importante eran sus escandalosas declaraciones admitiendo las ejecuciones extrajudiciales. Pensé que si contaba lo que viví, la noticia se iba a distorsionar. Lo tomé como gajes del oficio. Al final de cuentas, me dije, los periodistas no debemos ser noticia y yo no quería verme como una víctima de acoso; mucho menos como una mujer vulnerable. Dejé la experiencia como una anécdota para contarle a los amigos”. (SinEmbargo.mx)
Así como ella muchos testimonios de mujeres periodistas siendo acosadas sexualmente y tomándolo como gajes del oficio, pero sobre todo que era algo “natural” por su condición de género. Hoy las periodistas hablan de sus experiencias y llegan a la conclusión de que en su momento se quedaron calladas porque sentían que era normal, porque nadie les iba a creer, porque no encontraron apoyo y porque culturalmente se nos ha enseñado a las mujeres a callar frente al acoso sexual.
Yéndome a otros escenarios laborales y sociales, las mujeres sufrimos a diario abusos que hemos venido tachando como “normales” y que no lo son. Sobre todo nos hemos quedado calladas, en ocasiones nos sentimos incómodas pero no decimos nada por miedo a ser tachadas como exageradas, como intolerantes o como amargadas. Es un estigma social que nos hemos impuesto. Los hombres por otro lado podrán decir que ellos también sufren de acoso, puede ser, pero al acoso y hostigamiento sexual hay que diferenciarlo por género ya que no hombres y mujeres no reciben las mismas amenazas, acoso, asalto, tortura, etc. 
Bueno y ¿que es acoso sexual y hostigamiento sexual?, ¿Es lo mismo?.
El primero, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), consiste en “insinuaciones sexuales indeseables o en un comportamiento verbal o físico de índole sexual que pretende interferir, sin razón alguna, en el requerimiento laboral de una persona o crear un ambiente de trabajo intimidante, hostil u ofensivo”. De a cuerdo con este organismo deben integrarse tres elementos para que haya acoso sexual: un comportamiento de carácter sexual que no sea deseado y que la víctima lo perciba como un condicionamiento hostil para su trabajo convirtiéndolo en algo humillante.
En tanto el significado de hostigamiento sexual es otro. Se refiere a una manifestación de poder mediante una coacción con contenido sexual que proviene de un superior dirigida a alguien de menor rango. De esta forma el hostigamiento sexual representa un problema laboral, donde las consecuencias no son únicamente para la trabajadora sino también para la empresa y el sindicato, ya que no sólo afecta las relaciones de trabajo sino el rendimiento laboral también.
Hoy en día el hostigamiento y acoso sexual en el trabajo pasan como algo natural, como algo propio de ser hombres (agresor) y ser mujeres (víctima). Sin embargo no debería ser tolerado ni aceptado y mucho menos vivirse en silencio, el problema es que muchas veces las mujeres no saben identificar que lo que están siendo acosadas y que es algo que no deben tolerar. Entonces señoras y señores, vivimos aún en la cultura del silencio, con el “calladita te ves más bonita” y deberá de ser algo contra lo que hay que luchar. Hombre, date cuenta de tu actitud ante las mujeres; y mujer, ¿Que tan callada te quedas?.

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