martes, 17 de enero de 2012

Lo que NO se nombra no existe


Hace algunos meses tomé un taller sobre la “Incorporación de la perspectiva de género en las políticas públicas” y la tallerista que vino a impartirlo hizo especial hincapié en que todas y todos los participantes habláramos con lenguaje incluyente, es decir en masculino y femenino. Yo llevo ya unos años trabajando a favor de las mujeres que viven violencia y al principio me llamó mucho la atención que fuera tan importante para la expositora que adoptaremos esta nueva forma de hablar, digo “nueva” porque no estamos acostumbrados/as a hacerlo, generalmente hablamos en masculino y damos por hecho que así es lo correcto, que lo femenino viene incluido ya en el paquete, hablar así es mucho más tardado y que aparte así lo dicta la Real Academia de la Lengua Española. 
Bueno la explicación que ella me dio fue muy sencilla y la resumo con “lo que no se nombra NO existe”, esta frase resuena en mí cada minuto de mi día, cada vez que voy a abrir la boca o voy a escribir algo tengo muy presente que debo nombrarme y que debo nombrar a las de mi género. Si bien llevaba años sintiéndome parte del paquete cuando me nombraban en plural y en masculino, hoy por hoy no es así, hoy por hoy si no me nombran como mujer que soy, simple y sencillamente me están excluyendo, mujeres siéntanse excluidas.
Cuando he tocado este tema con alguna amiga o amigo en alguna reunión casi siempre obtengo la misma respuesta: “que es lo mismo”, “que para que tanto rollo”, “que exagerada”, “yo si me siento incluida”, “que complicado hablar así” etc, etc. Todos sus argumentos tienen algo de cierto, no dudo que se sientan incluidas a como yo en algún tiempo también me sentí, ¿Es mucho rollo?, pues sí es más complicado y tardado, ¿Es exagerar?, pues si me preguntan que es más importante: dar el mensaje de que la violencia contra la mujer es un crimen o hablar con lenguaje incluyente pues yo diría que la primera opción, pero sin embargo la realidad es que si todas y todos hoy empezamos a hacer el ejercicio de incluir a las mujeres en nuestro discurso, estamos haciendo visible al grupo femenino, es necesario para poder terminar con estereotipos sexistas que dañan fuertemente el avance hacia le equidad entre hombres y mujeres. Hay que empezar a nombrarnos. Es un punto de partida hacia una sociedad mucho más justa y de verdad que en cuanto empecemos a hacerlo y entender que es necesario para rescatar a las mujeres de la desigualada cotidiana en la que vivimos, empezaremos a ver la vida desde otra perspectiva, desde la perspectiva de género. La balanza está más pesada hacía un lado, no es ningún secreto que el mundo de lo masculino es más valorado y el lenguaje es una forma de empezar a cargar la balanza para llegar a un punto medio.
Un buen ejemplo de esto nos lo da el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, que da como primer significado de la palabra “hombre” el de “animal racional” y añade que “bajo esta acepción se comprende todo el género humano”, esto entonces destaca el protagonismo que por años han tenido los hombres y elimina a las mujeres de todos los ámbitos de la actividad humana.
En el uso del lenguaje debemos reconocer la igualdad en la diferencia, hombres y mujeres valemos lo mismo ante la ley, por lo que hombres y mujeres debemos ser nombradas en situaciones en las que son parte, el no hacerlo implica desaparecer o invisibilizar a unas para darle más valor a otros. En México hay un número ligeramente mayor de mujeres que de hombres, darles una voz y empezar a nombrarlas es lo justo. Para hacer un uso no discriminatorio del lenguaje es necesario tomar no sólo aspectos formales de la lengua, sino también los aspectos sociales y culturales. Otro ejemplo de esto se refleja en los hogares en los cuales la madre es la jefa de familia y sin embargo el término mas comúnmente utilizado en escuelas es jefe de familia cuando en algunos hogares la figura paterna o de un hombre a cargo de la casa simplemente es inexistente. Lo mismo pasa cuando hablamos de profesiones, hay algunas que por ser consideradas  “para mujeres” ya por sí solas están en femenino como: “secretarias”, “mecanógrafas”, “enfermeras”, pero cuando nos referimos a profesiones consideradas “masculinas” y, por tanto de más prestigio social y reconocimiento, ha habido y sigue habiendo resistencia para aceptar la correspondiente forma femenina: “médica”, “ingeniera”, “arquitecta”, etc, etc. 
El lenguaje nombra la diferencia, no la crea pero sí muchas veces ayuda a reproducirla. Por lo tanto, un uso consciente del mismo nos permite utilizarlo de manera inclusiva y no sexista. Hacer el esfuerzo y el ejercicio es, además, un desafío para enriquecer el lenguaje en general. Te invito a que digas una y otra vez “Lo que no se nombra, No existe".

3 comentarios:

  1. De acuerdo, de hecho te comento que cuando imparto cursos de perspectiva de genero, el tema del lenguaje es uno de los mas complicados, pues se cree que ser esta faltando al respeto a la gramática, lingüística, además que muchos políticos y políticas le han dado un uso que hace creer que este tema es cuestión de modas. Gabriela Peralta Quevedo.

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  2. Sí es un tema difícil porque muchos y muchas se escudan en el que es una falta de respeto, pero pues sólo con información adecuada se logrará re educar! saludos

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  3. Quiero saber algo:

    ¿La frase "los trabajores son muy fuertes" excluye a las mujeres?

    ¿La frase "las personas accidentadas están lastimadas" excluye a los hombres?

    ¿Por qué?

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