miércoles, 1 de febrero de 2012

"Pobre hombre"


La semana pasada di un taller a maestros/as sobre “Detección y Canalización de Violencia Familiar y de Género” y como siempre en este tipo de talleres saltó un tema en el que ocupamos por lo menos cuarenta y cinco minutos discutiendo. Resulta que estábamos repasando los principales tipos de violencia que existen: física, psicológica, sexual y económica y de como es que la violencia se da en un ciclo que llamamos “Ciclo de la Violencia”. Siempre es común que yo resalte el hecho de que en general y casi siempre la violencia se da del hombre hacia la mujer, pero es más común que alguien en el grupo salga a la defensa de los hombres con algo como: “pero psicóloga, también los hombres sufren violencia”. Esta vez no fue la excepción, no solamente participó el compañero diciendo que las mujeres igual eran violentas si no que platicó el caso de un conocido de él que era violentado por su “mujer”, y no acaba ahí, que aparte de que lo violentaba física y psicológicamente le era infiel y todo mundo lo sabía. 
Como se podrán imaginar este comentario desató polémica, las y los compañeros querían saber más, “¿Como le era infiel?”, “¿El lo sabía?”, “¿Por qué seguía con ella?”, “¿Como era posible?”, “¿Como le pegaba ella a el?” y “que hombre tan mas pendejo” dijeron. Bueno después de aclarar todas sus dudas y yo tratar de seguir con el tema de la violencia contra las mujeres, las y los asistentes no dejaban de regresar a la triste historia de este “pobre hombre”, seguían haciendo preguntas, “¿como era posible que esta mujer le hiciera eso a su pareja?” y después de cuarenta y cinco minutos de analizar la relación de este hombre y esta mujer me exigían respuesta, “Psicóloga explíquenos, ¿entonces las mujeres también son violentas no?”. Al observar como el grupo se interesaba tanto por saber y buscarle una explicación a esta historia les hice ver que precisamente lo que estaba pasando en ese momento era que “sin querer queriendo” estaban minimizando la violencia contra las mujeres al preocuparse más por el amigo del compañero. Es muy simple, a lo largo de la mañana di más de tres ejemplos reales de casos de mujeres que viven o vivieron violencia por parte de su pareja, ninguno de los casos fueron motivo de tal polémica y discusión, ¿Por qué? Por qué tenemos una tendencia social a escuchar sobre mujeres que viven violencia y si bien no lo tomamos como algo “normal”, tampoco nos escandaliza tanto, como que seguimos sin lograr ver y entender que las mujeres que viven violencia en realidad viven un infierno. Pero un hombre que supuestamente es violentado por su esposa y que aparte de todo ella sea infiel es motivo para escandalizarnos, y no sólo eso, nos sentimos mal por el tipo, “pobre hombre”, ahhh y a ella la satanizamos “que mujer tan cabrona”. 
Yo en realidad no sé ni tengo explicación alguna de porque esta mujer “violente” a su esposo, no conozco la relación y no conozco su historia. Lo que sí sé es que estadísticamente el 98% de los casos de violencia son del hombre hacia la mujer, que en México una de cada tres mujeres vivió, vive o vivirá violencia por parte de su pareja alguna vez en la vida y seis de cada diez mujeres sufrieron, sufren o sufrirán algún tipo de violencia sexual. Estamos hablando de un número altísimo de casos de violencia y es hora de que nos demos cuenta que seguimos minimizando consciente o inconscientemente un problema de salud pública grave y un problema que pone en riesgo la vida de las mujeres.
No dudo que este hombre maltratado sufra, tampoco dudo que la mujer que lo violenta efectivamente no sea la mejor de las personas, menos estoy a favor de la violencia con cualquiera que la ejerza, pero el punto es que a final de cuentas se le sigue dando más importancia al hombre, a lo masculino. Ví una preocupación real en ese salón por este hombre, y no digo que quienes estaban ahí “odiaran” a las mujeres si no que simplemente nuestra cultura, nuestra historia nos ha enseñado a ver a la mujer como el ser débil, sumisa, callada, sensible, madre, etc, etc. 
Culturalmente se nos hace de cierta manera “normal” que una mujer viva violencia, casi casi que es el pan de cada día, las estadísticas lo indican, hay días especiales dedicados a este tema pero eso no quiere decir que sea normal, no quiere decir que así es la vida, la violencia contra las mujeres jamas y bajo ninguna circunstancia debe ser tolerada ni aceptada y sin embargo lo es. En la medida que sigamos pensando que es más grueso que un hombre sea violentado y que ese tema merece más explicación a detalle que una mujer que vive maltrato estamos contribuyendo a que el problema se naturalice, “sin querer queriendo” no nos damos cuenta de lo “normal” que vemos. 

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