El tema de la violencia contra las mujeres es un tema que nos debe preocupar y ocupar a todas y a todos, con esto no solamente me refiero a que nos limitemos a saber que esto es un delito, que NO es algo natural en las parejas y que causa daños psicológicos permanentes para quienes son violentadas. La violencia contra las mujeres se naturaliza y en ocasiones se acepta por los mitos que la rodean, un mito es una idea o creencia falsa que ha sido difundida como si fuera cierta. Nuestra sociedad predominantemente machista está llena de mitos y creencias falsas en torno a las mujeres y el porque son violentadas. Yo como buena observadora he puesto mucha atención en captar estos mitos que la gente comenta con mucha naturalidad en lo cotidiano, en el día a día, ya sea con amigos o amigas en alguna reunión, con algún conocido/a, con mis compañeros/as o con mi familia nunca falta el o la que haga algún comentario basado estrictamente en una creencia falsa tal como: “es que a las mujeres les gusta que les peguen”, “es que si no le pega, entonces piensa que ya no la quiere”, “es que ella también lo provoca”, “bueno sólo le pega cuando está tomado, sobrio es un tipazo”, “es que ella se lo buscó”, “la violaron porque no tenía nada que estar haciendo a esa hora sola y vestida así” ¿les suena familiar? Estos son algunos de los mitos que de alguna u otra manera hacen que minimicemos la violencia contra las mujeres, que lo veamos como una co responsabilidad y que en lugar de ver a la mujer como una víctima le echamos la culpa pensando “es que ella también lo provoca”. Primero que nada a las mujeres violentadas por supuesto que NO les gusta que les peguen, ¿A quién le va a gustar que le peguen?, estas mujeres viven con miedo todos los días, viven con alguien que potencialmente las puede matar y por esto van adaptándose al ambiente, el ser humano tiene una gran capacidad de adaptación para enfrentar las situaciones de adversidad. Y segundo las mujeres NO son responsables de la violencia que viven, el único responsable es el agresor, las mujeres podrán hacer al pie de la letra todo lo que su agresor les pide, pensarán que si ceden un poco más y le echan un poco más de ganas él va a cambiar, la realidad es que hagan lo que hagan la violencia seguirá existiendo, a lo mejor con diferentes manifestaciones, pero seguirá. Entonces a raíz de querer estar dando una explicación del porque “mi amiga “Juanita” a quién quiero mucho pero que en realidad NO puedo entender como puede seguir con ese marido que la trata tan mal” o “la conocida que todo mundo domina que vive violencia pero que lo sabe esconder muy bien”, caemos en pensar que finalmente la responsable es la mujer que no QUIERE salir de esta relación y la cuestionamos una y otra vez “es que NO entiendo como te puedes dejar”, “NO tienes necesidad de aguantar eso”, “Ya déjalo” etc, etc. Este tipo de discursos en lugar de ayudar empeoran la situación pues está cargado de responsabilizar a la mujer por “dejarse” y quienes hemos conocido de cerca casos de violencia o quienes lo han vivido, sabemos que salir de una situación así no es tarea fácil, cuesta mucho trabajo. En promedio una mujer que vive violencia por parte de su pareja tarda 10 años en poder salir de esa relación, y bueno, si existen tantos mitos alrededor de la violencia entonces ¿Por qué siguen ahí? ¿Por qué NO lo dejan?.
Para explicar esto se utiliza algo llamado “Ciclo de Violencia” , este ciclo consiste de tres etapas: 1. Acumulación de tensión; 2. Evento violento; 3. Luna de Miel.
Siempre que hay una situación de violencia va a haber una acumulación de tensión, y esto es varios factores externos e internos que de cierta manera desencadenan el evento violento, son una serie de situaciones como podría ser estar bajo los efectos de alcohol o drogas, problemas económicos, problemas en el trabajo o inclusive que no esté la comida a tiempo, que no le guste como está vestida, que no le guste como le contesta, etc, etc. Después de esto viene la segunda etapa que es el evento violento, que puede manifestarse de diferentes maneras ya sea física (algún golpe), psicológica (insultos, hostigamiento) o sexual (violación, acoso). Después de esto viene una etapa de distanciamiento en la cual la víctima se siente sola, con miedo, muy confundida, desesperanzada, y sobre todo se siente culpable. Justamente en este distanciamiento es cuando piden ayuda o lo intentan, van con algún psicólogo/a, se salen de la casa, le cuentan a algún familiar o amigo/a, buscan a algún abogado/a o acuden al MP a poner una denuncia por maltrato. Como acaba de vivir el evento violento, es durante esta etapa en la que las mujeres agarran el poco valor que les queda y se empiezan a mover para dejar esa vida atrás, pero también es la etapa en la cual el agresor intenta recuperar a su pareja haciendo mil promesas, llenándola de regalos, hincándose, llorando y jurando que JAMAS lo vuelve a hacer, declamando amor eterno, diciendo que sin ella no puede vivir y lo más importante: “que lo que pasa es que ella lo provocó”. De por sí las mujeres ya se sienten responsables de estar viviendo violencia, ¿Como no? Si cada vez que su pareja las violenta no falta alguien que les diga: “¿pero tu que hiciste para que te pegara?”, va con el/la MP y le dicen que “son problemas de pareja y que mejor lo perdone”, su familia y amigas/os de tantas veces que les ha hecho pasar por lo mismo ya le dicen que “es que seguro te gusta que te peguen”. Después de escuchar todos esto s mitos las mujeres perdonan, aceptan a su pareja y creen que esta vez “será diferente”, las falsas ideas que rodean a la violencia hacen pensar que así será, hacen pensar que ellas también son responsables y que a lo mejor lo provocan. La última etapa es la luna de miel, esta etapa como su nombre lo dice todo es “maravilloso”, aparentemente ya todo cambió y las cosas van mejorando. Desafortunadamente como esto es un ciclo, indudablemente volverán a existir acumulación de tensiones que volverán a provocar un evento violento, un distanciamiento, un perdón y una luna de miel.
La próxima vez que tengas la oportunidad de hablar de algo relacionado con el tema piensa dos veces lo que vas a decir, no sigas fomentando mitos y falsas creencias sobre la violencia, nunca sabes quién te está escuchando y puede hacer la diferencia en su vida. La información adecuada es poder.
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