jueves, 13 de septiembre de 2012

"No se nace mujer, se llega a serlo"


"No se nace mujer, se llega a serlo", esta frase la hizo famosa una de las mujeres feministas más importantes del siglo XX, Simone de Beauvoir, quien fue una novelista y filósofa francesa que escribió sobre temas políticos, sociales, filosóficos y  sobre el papel de las mujeres en la sociedad y la  construcción del rol y la figura de la mujer. ¿Por qué comparto esta frase?, me tocó dar una clase sobre violencia familiar en un diplomado y uno de los temas principales a tratar es el género, pues es desde la construcción del mismo donde se empiezan a hacer las diferencias entre hombres y mujeres. Podríamos decir que a partir de estas diferencias a la mujer se le va dando una posición de desventaja con respecto al hombre.

Antes de que salten y digan: “eso no es cierto las mujeres NO somos inferiores, NO estamos en desventaja ”, aclaro que hablo de una realidad social en la cual hemos asumido ciertos roles que en nuestra sociedad mexicana vemos al hombre como el principal proveedor del hogar (por lo tanto el jefe de familia) y a la mujer como ama de casa, aunque bien esto ha cambiado y no en todas las familias es lo mismo, el fondo sigue siendo el mismo ya que por más diferentes que seamos o queramos ser, socialmente, de estos “estereotipos nadie se salva”. 

Al principio de la sesión siempre hago un ejercicio en donde les digo que hagan una lista de las diferencias biológicas y sociales de los hombres y las mujeres, lo pegamos en la pared y lo discutimos. Lo que me asombra ver es lo muy poco claras que tenemos estas diferencias, por mas que sepamos que las mujeres y los hombres tenemos diferencias sexuales evidentes, estamos programadas y programados para pensar que la mayoría de los roles sociales que se nos asigna son naturales, o sea, son características biológicas.

Por ejemplo, no falla que siempre pongan del lado de las características biológicas de las mujeres ser buenas madres, sumisas y que saben hacer cualquier tarea que tenga que ver con labores domésticas. En el caso de los hombres no falta que pongan en la misma categoría que son fuertes, violentos, infieles y proveedores. Y yo pregunto ¿Cual de estas características es biológica? Ninguna, lo sabemos y sin embargo parece que en automático pensamos que ser mujer es igual a buena madre y sumisa; y ser hombre es igual a proveedor y fuerte.

Es necesario establecer distinciones entre sexo y género. El concepto sexo se refiere a las diferencias y características biológicas, anatómicas, fisiológicas y cromosómicas de los seres humanos que los definen como hombres o mujeres; son características con las que se nace, universales e inmodificables. En cambio el género es el conjunto de ideas, creencias y atribuciones sociales, que se construyen cada cultura y momento histórico con base en la diferencia sexual.

En esto quiero ser muy clara, el papel o rol de género se construye con el conjunto de normas y costumbres que dicta la sociedad sobre lo que deber ser el comportamiento femenino o masculino. Aunque bien esto puede variar de una cultura a otro, de un grupo social a otro e inclusive el estrato generacional, el punto es que se puede sostener como dice Martha Lamas “una división básica que corresponde a la división sexual del trabajo más primitiva: las mujeres paren a los hijos y, por lo tanto, los cuidan: ergo, lo femenino
es lo maternal, lo doméstico, contrapuesto con lo masculino, que se identifica con lo público. La dicotomía masculino-femenino, con sus variantes establece estereotipos, las más de las veces rígidos, que condicionan los papeles y limitan las potencialidades humanas de las personas al estimular o reprimir los comportamientos en función de su adecuación al género”. 

El hecho de que las mujeres y hombres seamos diferentes anatómicamente nos hace creer que nuestros valores, cualidades intelectuales, aptitudes y actitudes también lo son.   
¿Que tanto asumimos esto como cierto?, los roles de género finalmente son aprendidos y los podemos modificar, ¿Que tan dispuestos o dispuestas estamos para hacer estos cambios?, no lo sé. Las diferencias biológicas no deben convertirse en desigualdades sociales ya que limitan una convivencia de igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos sociales.

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