¿Alguna vez han escuchado elrefrán “mujeres juntas ni difuntas”?,parte de laidea machista de que las mujeres tienen fama de confabuladoras y de chismosas,por lo que no se considera bueno que se junten. Además, existe el prejuicio deque las mujeres no pueden ser buenas amigas, por lo que, si se juntan, acabandiscutiendo. Pero ¿será que es sólo una idea machista o en realidad si lasmujeres somos nuestras peores enemigas y críticas?, por que yo puedo decir conseguridad que tengo muy buenas amigas, que en mi grupo de amigas nos apoyamosmucho y nos unimos más cuando alguna está pasando por un mal rato; pero ¿estoquiere decir entonces que ya rompimos estereotipos? Por supuesto que no.
Independientemente de que las mujeres podamos ser buenas amigas, seguimossiendo muy violentas contra otras mujeres. Cuando apenas empecé en esto delestudio de género y de atención a mujeres que viven violencia obviamente notenía ni idea de nada de lo que hoy sé, muchas veces juzgué y culpé a algunamujer por vivir violencia, muchas veces me escuché decir: “está ahí por quequiere”, “lo que pasa es que le gusta que le peguen”, “algo hizo para que lepegaran”. También tengo que confesar que no me hacía gran cosa la violenciacontra las mujeres, lo veía como algo aislado y que no pasaba con granfrecuencia, obviamente tampoco tenía idea de que existen muchos tipos deviolencia y de que existe un ciclo de violencia que hace que la mujer no puedasalir de su situación por mas infeliz que sea.
Hoy tengo una idea mucho más clara y mucho mas real de lo que viven algunasmujeres, por lo que también vivo un poco mas atenta a los comentarioscotidianos que atentan contra la igualdad entre mujeres y hombres, comentariosque reproducen estereotipos de género. Primero que nada, para mí es muy comúntoparme con mujeres que no están de acuerdo para nada en que promueva laigualdad entre mujeres y hombres, escucho comentarios como: “si la vida esasí”, “hay no que flojera tenerme que poner a trabajar y ser igual”, “prefieroque no seamos iguales y que me mantengan”, “hay, esas feministas radicales”.Eso es en cuanto a que hay mujeres que están absolutamente en contra de ideasfeministas, que piensan que les van a quitar su identidad como mujeres y que estánmuy cómodas siendo esposas, mamás y amas de casa. Nadie les está diciendo locontrario, aquí el punto es vivir en igualdad de circunstancias con el hombre,no importa si son amas de casa o profesionista, vuelvo a decir que el punto esla igualdad en toda la extensión de la palabra.
Otro punto importante a tocar es que escucho muchas veces las peorescríticas a mujeres viniendo de mujeres: “es una zorra”, “es una puta”, “semetió con él”, etc, etc. Ustedes nada mas fíjense en una reunión donde hayvarias parejas y llega una mujer soltera, guapetona, atractiva, la primerreacción de las mujeres es o hacer algún contacto con su pareja (si lo tienencerca físico como agarrarle la mano, o si lo tienen lejos una mirada) o voltearla a ver de pies a cabezacon mirada retadora. Así vivimos mujeres, los hombres por supuesto que se dancuenta porque me lo han dicho muchas veces. ¿por qué nos tenemos tanta desconfianza?,¿si saben que para que exista una infidelidad es cosa de dos?, a nadie se “lemete” una mujer si no quiere, a nadie y finalmente el que está rompiendo unapromesa es la pareja no la mujer que disque se le metió. ¿por qué estamosdispuestas a perdonar una infidelidad de él pero a ella nunca la perdonamos?, ¿NI JUNTAS NI DIFUNTAS?.
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