La violencia y discriminación hacia las mujeres comienza desde el lenguaje y parte desde lo cotidiano y lo sutil .Cuando el candidato a la presidencia por el PRI Enrique Peña Nieto al ser cuestionado en una entrevista a un diario español si sabia el precio de la tortilla contestó: “No lo sé pues no soy la señora de la casa, pero debe andar entre los 7 u 8 pesos”. #NoSoyLaSeñoraDeLaCasa se volvió en uno de los “trending topics” (temas) mas comentados en las redes sociales y tema nacional. A Enrique Peña Nieto le volvieron a caer crítica tras crítica por no saber el precio de un alimento que es básico en los hogares de las y los mexicanos, pero más allá de si supo o no el precio de la tortilla lo importante es el lenguaje sexista que utilizó. A simple vista podríamos pensar que el señor nunca ha tenido que ir al mercado o al super a comprar tortillas, finalmente ya se defendió diciendo que en su casa es su señora quién hace las compras del hogar y por lo tanto ella es la experta en el tema del precio de la tortilla y otros alimentos básicos.
Estoy de acuerdo que en ese preciso momento no tuviera presente cuanto cuesta un kilo de tortilla, pero que por favor no diga que no lo sabe por que eso es tema para las señoras. O sea que, ¿las únicas expertas en cualquier tema del hogar somos las mujeres y todo lo que NO tenga que ver con eso, o sea temas importantes y de negocios ya es tema de hombres. No es la primera ni será la última vez que una figura pública haga comentarios sexistas, y que lo haga “sin la intención de discriminar a nadie”, o sea “sin darse cuenta”. El punto es que aunque no crean que su comentario es un tipo de violencia en contra de las mujeres y que lo digan por que en realidad “quien hace las compras es la señora” o “por que mi mujer es la que se encarga de todo lo de la casa”, están discriminando y están poniendo al género femenino en una posición de desventaja pues nos están encasillando en ser las únicas en poseer ciertas cualidades para hacer actividades “propias de ser mujer”.
Lo mismo pasa cuando en lo cotidiano cuando el lenguaje va cargado de connotación negativa hacia lo femenino, diciendo: “estas insoportable, que nena estas hoy”, “pegas como vieja”, “que complicado eres, pareces vieja” inclusive en las redes sociales eh leído que “el twitter anda de nena hoy”. Este tipo de comentarios y que van de la mano con el de “No soy la señora de la casa” lo único que hacen es reafirmar la dominación de lo masculino sobre lo femenino, y lo hacemos todas y todos por qué es lo que hemos aprendido, cuando algún hombre que forma parte de algún equipo o grupo que haga algún tipo de deporte y es el menos veloz, el menos fuerte o delicado, indudablemente se le tachará como “niña”, le harán bromas al respecto y nadie pensará que tiene algo de malo. En un grupo de trabajo o de amigos indudablemente habrá bromas sobre quién es la “nena” del grupo, si bien parecen ser comentarios “inofensivos” la realidad es que no lo son, de alguna manera dañan y limitan el rol de las mujeres.
Porque entonces al género femenino lo rodea lo rosa, lo delicado, lo complicado, las lágrimas, la dependencia, menor fuerza física, ser madres, ser esposas, ser “señoras de las casa”, ah y el “que complicado es ser mujer”.
Mientras que el mundo de lo masculino es mucho más poderoso, es azul, no es delicado, es dinámico, es fuerza, es proveedor, es independiente, es HOMBRE. A las mujeres desde niñas se nos ha enseñado a través de juegos, cuentos, juguetes, reglas, colores y normas sociales que en un futuro debemos ser buenas esposas y madres. Socialmente así nos han encasillado y básicamente se nos mide bajo ese esquema. Todos los comerciales que tiene que ver con algún artículo para el hogar, artículos de limpieza para el hogar y todo lo que tenga que ver con el cuidado de la familia y los hijos están hechos exclusivamente para mujeres o ¿Cuando han visto algún comercial donde salga un hombre con cara de felicidad lavando ropa promocionando un detergente?
Y no estoy diciendo que el ser ama de casa tenga algo de malo, al contrario, es uno de los trabajo más difíciles que hay, aparte nadie les paga, generalmente no se agradece por que seguimos pensando que es algo que les toca a las mujeres por ser mujeres. El ser ama da casa implica ser la primera de la familia en levantarse y ser la última en acostarse, implica estar al cuidado de todas y todos en el hogar, el ser ama de casa es un trabajo de tiempo completo, sin vacaciones ni días de descanso. Entonces hombres que tampoco son “la señora de la casa”, ya averiguaron cuanto cuesta el kilo de tortilla?
Estoy de acuerdo, pero es también muy grave que quien esta en el supuesto de ser presidente de la republica, no tenga ni idea de uno de los elementos mas importantes de la canasta básica. Su comentario no es solo sexista y misógino, si no que muestra una falta de desapego, sensibilidad y conocimiento de la realidad de millones de mexicanos. Ese es el problema con la clase política, sus prebendas y privilegios los alejan completamente de la realidad de sus gobernados.
ResponderEliminarSi claro y estoy de acuerdo contigo pero obviamente yo tomo el tema por lo sexista, ya meterme en temas políticos es otra cosa. Tampoco ayudó cuando JVM dijo que ella "Sí era señora de la casa" porque volvió a encasillar a las mujeres al rol de la doble jornada en la cual aparte de trabajar y contribuir con la economía familiar tienen que llegar a casa y encargarse de todo. Saludos
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