jueves, 13 de septiembre de 2012

"No se nace mujer, se llega a serlo"


"No se nace mujer, se llega a serlo", esta frase la hizo famosa una de las mujeres feministas más importantes del siglo XX, Simone de Beauvoir, quien fue una novelista y filósofa francesa que escribió sobre temas políticos, sociales, filosóficos y  sobre el papel de las mujeres en la sociedad y la  construcción del rol y la figura de la mujer. ¿Por qué comparto esta frase?, me tocó dar una clase sobre violencia familiar en un diplomado y uno de los temas principales a tratar es el género, pues es desde la construcción del mismo donde se empiezan a hacer las diferencias entre hombres y mujeres. Podríamos decir que a partir de estas diferencias a la mujer se le va dando una posición de desventaja con respecto al hombre.

Antes de que salten y digan: “eso no es cierto las mujeres NO somos inferiores, NO estamos en desventaja ”, aclaro que hablo de una realidad social en la cual hemos asumido ciertos roles que en nuestra sociedad mexicana vemos al hombre como el principal proveedor del hogar (por lo tanto el jefe de familia) y a la mujer como ama de casa, aunque bien esto ha cambiado y no en todas las familias es lo mismo, el fondo sigue siendo el mismo ya que por más diferentes que seamos o queramos ser, socialmente, de estos “estereotipos nadie se salva”. 

Al principio de la sesión siempre hago un ejercicio en donde les digo que hagan una lista de las diferencias biológicas y sociales de los hombres y las mujeres, lo pegamos en la pared y lo discutimos. Lo que me asombra ver es lo muy poco claras que tenemos estas diferencias, por mas que sepamos que las mujeres y los hombres tenemos diferencias sexuales evidentes, estamos programadas y programados para pensar que la mayoría de los roles sociales que se nos asigna son naturales, o sea, son características biológicas.

Por ejemplo, no falla que siempre pongan del lado de las características biológicas de las mujeres ser buenas madres, sumisas y que saben hacer cualquier tarea que tenga que ver con labores domésticas. En el caso de los hombres no falta que pongan en la misma categoría que son fuertes, violentos, infieles y proveedores. Y yo pregunto ¿Cual de estas características es biológica? Ninguna, lo sabemos y sin embargo parece que en automático pensamos que ser mujer es igual a buena madre y sumisa; y ser hombre es igual a proveedor y fuerte.

Es necesario establecer distinciones entre sexo y género. El concepto sexo se refiere a las diferencias y características biológicas, anatómicas, fisiológicas y cromosómicas de los seres humanos que los definen como hombres o mujeres; son características con las que se nace, universales e inmodificables. En cambio el género es el conjunto de ideas, creencias y atribuciones sociales, que se construyen cada cultura y momento histórico con base en la diferencia sexual.

En esto quiero ser muy clara, el papel o rol de género se construye con el conjunto de normas y costumbres que dicta la sociedad sobre lo que deber ser el comportamiento femenino o masculino. Aunque bien esto puede variar de una cultura a otro, de un grupo social a otro e inclusive el estrato generacional, el punto es que se puede sostener como dice Martha Lamas “una división básica que corresponde a la división sexual del trabajo más primitiva: las mujeres paren a los hijos y, por lo tanto, los cuidan: ergo, lo femenino
es lo maternal, lo doméstico, contrapuesto con lo masculino, que se identifica con lo público. La dicotomía masculino-femenino, con sus variantes establece estereotipos, las más de las veces rígidos, que condicionan los papeles y limitan las potencialidades humanas de las personas al estimular o reprimir los comportamientos en función de su adecuación al género”. 

El hecho de que las mujeres y hombres seamos diferentes anatómicamente nos hace creer que nuestros valores, cualidades intelectuales, aptitudes y actitudes también lo son.   
¿Que tanto asumimos esto como cierto?, los roles de género finalmente son aprendidos y los podemos modificar, ¿Que tan dispuestos o dispuestas estamos para hacer estos cambios?, no lo sé. Las diferencias biológicas no deben convertirse en desigualdades sociales ya que limitan una convivencia de igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos sociales.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Mujeres ni Juntas ni Difuntas


¿Alguna vez han escuchado elrefrán “mujeres juntas ni difuntas”?,parte de laidea machista de que las mujeres tienen fama de confabuladoras y de chismosas,por lo que no se considera bueno que se junten. Además, existe el prejuicio deque las mujeres no pueden ser buenas amigas, por lo que, si se juntan, acabandiscutiendo. Pero ¿será que es sólo una idea machista o en realidad si lasmujeres somos nuestras peores enemigas y críticas?, por que yo puedo decir conseguridad que tengo muy buenas amigas, que en mi grupo de amigas nos apoyamosmucho y nos unimos más cuando alguna está pasando por un mal rato; pero ¿estoquiere decir entonces que ya rompimos estereotipos? Por supuesto que no.
Independientemente de que las mujeres podamos ser buenas amigas, seguimossiendo muy violentas contra otras mujeres. Cuando apenas empecé en esto delestudio de género y de atención a mujeres que viven violencia obviamente notenía ni idea de nada de lo que hoy sé, muchas veces juzgué y culpé a algunamujer por vivir violencia, muchas veces me escuché decir: “está ahí por quequiere”, “lo que pasa es que le gusta que le peguen”, “algo hizo para que lepegaran”. También tengo que confesar que no me hacía gran cosa la violenciacontra las mujeres, lo veía como algo aislado y que no pasaba con granfrecuencia, obviamente tampoco tenía idea de que existen muchos tipos deviolencia y de que existe un ciclo de violencia que hace que la mujer no puedasalir de su situación por mas infeliz que sea.
Hoy tengo una idea mucho más clara y mucho mas real de lo que viven algunasmujeres, por lo que también vivo un poco mas atenta a los comentarioscotidianos que atentan contra la igualdad entre mujeres y hombres, comentariosque reproducen estereotipos de género. Primero que nada, para mí es muy comúntoparme con mujeres que no están de acuerdo para nada en que promueva laigualdad entre mujeres y hombres, escucho comentarios como: “si la vida esasí”, “hay no que flojera tenerme que poner a trabajar y ser igual”, “prefieroque no seamos iguales y que me mantengan”, “hay, esas feministas radicales”.Eso es en cuanto a que hay mujeres que están absolutamente en contra de ideasfeministas, que piensan que les van a quitar su identidad como mujeres y que estánmuy cómodas siendo esposas, mamás y amas de casa. Nadie les está diciendo locontrario, aquí el punto es vivir en igualdad de circunstancias con el hombre,no importa si son amas de casa o profesionista, vuelvo a decir que el punto esla igualdad en toda la extensión de la palabra.
Otro punto importante a tocar es que escucho muchas veces las peorescríticas a mujeres viniendo de mujeres: “es una zorra”, “es una puta”, “semetió con él”, etc, etc. Ustedes nada mas fíjense en una reunión donde hayvarias parejas y llega una mujer soltera, guapetona, atractiva, la primerreacción de las mujeres es o hacer algún contacto con su pareja (si lo tienencerca físico como agarrarle la mano, o si lo tienen lejos una  mirada) o voltearla a ver de pies a cabezacon mirada retadora. Así vivimos mujeres, los hombres por supuesto que se dancuenta porque me lo han dicho muchas veces. ¿por qué nos tenemos tanta desconfianza?,¿si saben que para que exista una infidelidad es cosa de dos?, a nadie se “lemete” una mujer si no quiere, a nadie y finalmente el que está rompiendo unapromesa es la pareja no la mujer que disque se le metió. ¿por qué estamosdispuestas a perdonar una infidelidad de él pero a ella nunca la perdonamos?, ¿NI JUNTAS NI DIFUNTAS?.

jueves, 30 de agosto de 2012

La Violencia "Invisible"


La violencia contra las mujeres es mucho más cotidiana de lo que nos queremos dar cuenta, en México 1 de cada 3 mujeres sufre o ha sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja y en el mundo una mujer es agredida cada 15 segundos. Con estas simples cifras podemos ver que es mucho más común de lo que como sociedad nos permitimos aceptar. Entonces ¿qué está pasando?, ¿por qué aún y cuando hay leyes específicas que protegen a las mujeres la violencia contra ellas no para?, ¿por qué aunque existan programas específicos que atacan este problema, las cosas no cambian mucho?, yo lo puedo explicar con una simple palabra: “desinformación” , desinformación sobre el tema.

La violencia psicológica es el tipo de violencia más común, puede o no estar acompañada de violencia física o sexual y generalmente es la primera que se instaura en la relación, también la más difícil de detectar ya que goza de aceptación social. Se puede llamar “silenciosa” e indetectable por que la víctima muchas veces no identifica que lo que vive es violencia y también por que como no presenta signos o síntomas físicos pasa completamente desapercibida.

El hecho de que este tipo de violencia goce de aceptación social y sea minimizada más frecuentemente con comentarios como: “bueno pero NO te pega así que aguántate” no quiere decir que cause menos daños a la víctima, al contrario, está demostrado que las mujeres que viven violencia psicológica presentan serios daños emocionales y físicos.

Encontramos en la violencia psicológica todo tipo de amenazas e insultos, humillaciones en público como en privado, gritos y comentarios burlones y poco respetuosos donde luego se acusa a la víctima de no tener sentido del humor, o no saber bromear, en ocasiones mostrando delante de todos como es de buen marido, como se preocupa por ella, celos excesivos, control del tiempo y el espacio, acecho psicológico, prohibición de ciertas amistades y todo esto  acompañado por comportamientos donde la víctima se siente intimidada, observada, se le revisan sus pertenencias, e incluso pueden incluso ser destruidas, se le revisa su celular las llamadas que recibe y que hace; su correo, con quien chatea, es invadida en su privacidad.



Cuando se requiere tomar decisiones que afectan a la pareja o a la familia no se le tiene en cuenta o se le manifiesta abiertamente un desprecio hacia ella y se le culpa de ser la causante de los problemas de pareja, de relación y de familia.
 La víctima puede desarrollar síntomas como: baja autoestima, depresión profunda, malestar físico, ansiedad, dolores de cabeza crónicos como migraña, hipoglucemia, artritis, enfermedades gastrointestinales, entre otras.

Quiero recalcar que en la violencia psicológica no es necesario que existan insultos e humillaciones evidentes, no necesitan haber gritos, es tan silenciosa que el que la ejerce puede parecer ser el hombre y marido perfecto y sin embargo estar causando daño emocional y físico extremo a su pareja. Finalmente el objetivo es humillar, menospreciar y hacer que la pareja se sienta menos para que así sea mucho más difícil para ella salir del ciclo de violencia.



jueves, 2 de agosto de 2012

Las Mujeres en las Olimpiadas


El viernes empezaron las Olimpiadas de Londres 2012, miles de los mejores atletas de todo el mundo, hombres y mujeres compitiendo por su país para ganar una medalla olímpica. Cada cuatro años cada uno/a de estos/as atletas da un espectáculo difícil de olvidar, se rompen récords, se rompen fronteras, se unen países, se olvidan por algún momento las guerras y se cuentan miles de historias que nos hacen pensar en lo increíble que es el cuerpo humano. Todo esto por supuesto que me hace pensar en las mujeres, me preguntaba si ¿Siempre han tenido las mujeres acceso al deporte?, ¿Cuando fue la primera vez que las mujeres participaron en las olimpiadas?, ¿Fue fácil el acceso de ellas al deporte?, ¿Que tiene que ver el género en la olimpiadas?, a continuación un resumen sobre el proceso que han vivido las mujeres a lo largo de la historia para poder estar hoy compitiendo en Londres 2012.
El acceso de las mujeres al ámbito deportivo no ha sido fácil, como en todo han tenido que ir superando barreras creadas por estereotipos sociales y culturales. Me refiero a ideas como: “la mujer es inferior a los hombres en las actividades deportivas”, las mujeres poseen menor capacidad física”, “su cuerpo se masculiniza con la práctica de ejercicio”, “hay algunos deportes apropiados para ellas y otros para hombres”, etc, etc.
Con esto las mujeres han ido venciendo obstáculos para poder ser vistas y tomadas en cuenta en el espacio público, ya que socialmente hablando el deporte fue ideado por y para hombres como vía de transmisión de determinados valores y para el desarrollo de sus capacidades físicas. Promueve, sobre todo, valores como la competencia, la fortaleza física, o la agresividad, a través la fuerza, la potencia o la resistencia, características que tradicionalmente podemos clasificar como masculinas. 
En la ciudad de Olimpia (Grecia), lugar donde nacen las olimpiadas, hace tres mil años se excluía la participación de las mujeres no solo como deportistas sino también como espectadoras. Sólo las mujeres solteras podían asistir a los juegos, y la pena para una mujer casada que observase a los atletas en acción era la muerte, pues los atletas competían desnudos, exhibiendo sus cuerpos como símbolo de perfección y dedicación.
Fue en los Juegos Olímpicos de la era moderna donde se puede decir que se  abrieron las puertas a las mujeres en el año 1900, a pesar de que el creador de los mismos, Pierre Coubertin, dijera que: “la presencia de la mujer en un estadio resultaba antiestética, poco interesante e incorrecta”. En 1900, la participación femenina se limitó única y exclusivamente al golf y al tenis en París, Francia. Estos juegos tuvieron el mérito de agrupar un número impresionante de competidores, mil setenta, entre estos seis mujeres. 
En los Juegos de Amsterdam en 1928, las mujeres sólo competían en deportes como golf, tenis, natación y esgrima; pero había muy pocas competidoras. Fue en esas Olimpiadas que a las atletas se les permitió participar, por primera vez, en los deportes de pista y campo, que incluían una carrera de 800 m que causó gran controversia: después de terminar la prueba, muchas competidoras se desmayaron. Los más tradicionalistas se apoyaron en ese resultado para subrayar que a las mujeres no debía permitírseles competir. El presidente del Comité Olímpico Internacional, Baillet Latour, insistió en que se regresara a las Olimpiadas donde sólo competían hombres. Otros dijeron que, dada su fragilidad, las mujeres no eran capaces de afrontar pruebas de resistencia física que "las hacían envejecer prematuramente". Las feministas señalaron que en las carreras para hombres también los competidores se desmayaban por el cansancio. De hecho, si no lo hacían, se les acusaba de "no hacer su mayor esfuerzo".
Los conflictos siguieron y, como resultado, los Juegos Olímpicos no tuvieron carreras para mujeres más largas de la mitad de la pista, o sea, 200 m, sino hasta 1964, cuando Betty Cuthbert de Australia ganó los 400 m. Los 1 500 m se introdujeron en Munich en 1972; los 3 000 m y el maratón en Los Ángeles, en 1984. Las carreras largas para mujeres se han complementado con las competencias de natación, así que hoy día no hay gran diferencia entre los programas para mujeres y para hombres.
En nuestro País, en las últimas tres olimpiadas las mujeres han ganado más medallas que lo hombres, lo que por supuesto rompe cualquier estereotipo de género que diga que las mujeres no son físicamente capaces de hacer buen deporte. 
Por otro lado y para que nos demos una idea de la realidad que viven muchas mujeres en el mundo, las Olimpiadas de Londres 2012 son las primeras de la historia en la que todas las delegaciones mandaron atletas mujeres, es la primera vez que países como Qatar, Brunei y Arabia Saudita permiten a las atletas femeninas participar. Este último lo hizo después de haber recibido mucha presión internacional y amenazas por parte del Comité Olímpico Internacional de vetar por completo al País.
Entonces como pueden ver la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres está en cosas tan sencillas como el deporte, las mujeres han tenido que luchar mucho para conseguir ser vistas en espacios que tradicionalmente fueron creados para hombres y su  camino para poder participar como iguales en las Olimpiadas es ejemplo de ello.

jueves, 19 de julio de 2012

Mitos Sobre la Violencia Contra las Mujeres


Ya lo he dicho varias veces en este espacio, la violencia contra las mujeres es un problema grave que aqueja a nuestra sociedad. Según la OMS una mujer es agredida cada 15 segundos en el mundo; en México, 46 de cada 100 mujeres mayores de 15 años sufren violencia psicológica, física, patrimonial, económica, sexual y hasta de muerte, reveló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI); en Tabasco  53 de cada 100 mujeres han sido objeto de violencia por parte de su pareja; proporción mayor a la media nacional, de cada 100 mujeres de 15 años y más, 66 han padecido algún tipo de violencia. El índice de mujeres maltratadas es de los más altos del país, ocupando el quinto lugar según encuestas recientes. Y esos son los datos que se saben, ¿Cuantas mujeres viven violencia y no lo dicen?, ¿Cuantas viven aún con miedo en su propio hogar?, esto me lleva a hablar sobre los mitos, los mitos son ideas o creencias que la sociedad acepta como ciertas pero que en realidad no lo son. Muchas de las razones por las cuales la violencia contra las mujeres persiste es precisamente por los mitos y creencias que hay entorno al tema, la mayoría de las veces nos adelantamos a juzgar a las mujeres víctimas de violencia, otras veces las culpamos, algunas veces inclusive nos burlamos y otras sin saberlo estamos reforzando conductas de victimización y de culpabilidad. 
MITO 1. LOS HOMBRES SON FISICAMENTE MÁS FUERTES QUE LAS MUJERES:  Esta idealización de los aspectos físicos y biológicos NO nos ayudan a entender que somos el resultado de una cultura construida y que por lo tanto podemos cambiar, el decir que los hombres son “mas fuertes” inmediatamente los pone en una posición de superioridad en cuanto a las mujeres.
MITO 2. LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES SOLO PASA EN LAS CLASES SOCIALES MAS MARGINADAS: La violencia contra las mujeres no tiene que ver con clases sociales, mujeres de todo tipo son maltratadas día con día y la educación o nivel económico de quienes la padecen no tiene nada que ver. 
MITO 3. LAS MUJERES SON MASOQUISTAS Y LES GUSTA QUE LES PEGUEN: Este mito es uno de los que mas he escuchado decir y que las personas más creen como cierto, también es una de las ideas que más naturaliza e invisibiliza la violencia contra las mujeres pues si “las mujeres que son víctimas de violencia les gusta que les peguen, entonces, en realidad están felices en su situación, ¿O no?”. Al tomar eso como cierto inmediatamente se está culpando a la mujer por aguantar estar en esa situación y al mismo tiempo está avalando que sea violentada. Las mujeres que viven violencia viven en total y absoluto miedo, han pasado ya por el “ciclo de la violencia” varias veces y han desarrollado un síndrome que se conoce como “Síndrome de la Mujer Maltratada” que ha hecho que se “adapte” a su ambiente; esto no quiere decir que le guste, para poder salir de una situación de violencia lleva mucho tiempo y no es tarea fácil, en promedio una mujer tardará 10 años para poder salir de una relación abusiva. 
MITO 4. LOS HOMBRES SON VIOLENTOS POR NATURALEZA: Si bien vivimos en una sociedad en la que día con día hay eventos que nos hacen pensar que los seres humanos  nacemos violentos, eso no quiere decir que sea algo innato, la violencia es aprendida y la violencia contra las mujeres también lo es, se aprende a violentar a las mujeres  y por lo tanto se puede desaprender.
MITO 5. SOLO LOS VIOLENTAN LOS HOMBRES QUE ESTAN ENFERMOS O SON ADICTOS AL ALCOHOL O A LAS DROGAS: El alcohol y las drogas juegan un papel importante en el desarrollo de la violencia en pareja pero NO son determinantes, no podemos seguir justificando que sólo cuando está tomado o bajo los efectos de las drogas es violento pero cuando está sobrio es el “mejor hombre del mundo”, el agresor es violento de cualquier forma, a lo mejor sobrio el tipo de violencia que ejerce es más sutil pero no deja de ser violento, OJO. En cuanto a los hombres enfermos, es muy común que se justifique la violencia de algunos porque según está “enfermo de los nervios”, o se enoja muy rápido y no se puede controlar. La violencia contra las mujeres nunca se debe justificar, nunca debe ser tolerada ni aceptada.
MITO 6. LAS MUJERES PROVOCAN LA VIOLENCIA Y ES SU CULPA:  Seguramente muchas veces han escuchado esto: “a Lupita le pegó el marido otra vez, quien sabe que habrá hecho para que le volviera a pegar”. ¿Como podemos aspirar a erradicar la violencia contra las mujeres si se sigue responsabilizando a las víctimas?  La violencia es única y exclusivamente culpa y responsabilidad del agresor, ninguna mujer víctima de violencia es culpable de lo que le está pasando. El hombre violento va a buscar el más mínimo detalle para violentar, así que la mujer puede ser la mejor mujer, intentar todos los días ser invisible, no hacerlo enojar, darle gusto en todo, etc, etc. Al final del día será violentada porque el problema no es ella, es él.
MITO 7. LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES ES UN PROBLEMA AISLADO Y ES UN PROBLEMA DE PAREJA: La violencia contra las mujeres NO es un problema de pareja simple y sencillamente porque hay vidas en riesgo, en cualquier momento se sale de control una situación en donde la familia completa está en peligro de muerte. NO es un problema aislado pues si en nuestro país 6 de cada 10 mujeres sufren algún tipo de violencia por parte de su pareja y 1 de cada 3 ha sufrido o sufrirá de violencia por parte de su pareja creo que es un problema mucho mas serio y mucho mas grave de lo que queremos aceptar. 
Lo bueno es que los mitos y creencias son ideas, ideas que pensamos que son ciertas pero que podemos cambiar. Una de las formas de contribuir a disminuir la violencia contra  las mujeres precisamente es estar informadas e informados y así también informar a quienes nos rodean.

jueves, 5 de julio de 2012

Derecho al Voto


El domingo 01 de julio las y los mexicanos tuvimos el derecho de salir a votar, se vivió una jornada intensa, en Tabasco la participación ciudadana fue la segunda mas alta de todo el país y pensar que tan sólo hace 60 años esto hubiera sido imposible por el simple hecho de ser mujer.  En México, el acceso de las mujeres a la política inició formalmente en octubre de 1953, cuando por primera vez se les permitió el derecho al voto y a ser votadas para puestos de elección popular. Pienso en las mujeres que lucharon a favor de los derechos de las mujeres para que hoy yo pueda salir a votar, pienso en los movimientos feministas que podemos ubicar en tres momentos: 
El primero, a finales del siglo XIX en la organización y participación de las mujeres en los foros feministas, demandando derechos ciudadanos, entre ellos el voto femenino, en el año de 1953.
El segundo momento, en las luchas del movimiento feminista de los años setentas. Partiendo del reconocimiento de la construcción del concepto de género como categoría de análisis, que explica las desigualdades entre hombres y mujeres y la posibilidad de superarlas; y en la práctica, combatiendo en forma concreta por lograr la democracia, entendida como la igualdad de los géneros, conservando la diferencia sexual. Entendiendo igualdad como la superación de la dominación de un género sobre otro, eliminando la capacidad de un género de censurar y prohibir, rechazar, delimitar y levantar barreras.
El tercer momento, se ubica en los años noventas, en los avances y logros, en la participación de las mujeres en nuevas causas y movimientos como por ejemplo el que está en contra de la violencia hacia las mujeres.
Y queriendo profundizar aún más específicamente en el tema de la historia del derecho al voto de las mujeres en México; una CRONOLOGÍA DEL MOVIMIENTO DE LAS MUJERES SUFRAGISTAS MEXICANAS

1884-1887. - En la primera revista femenina Violetas del Anáhuac, fundada y dirigida por Laureana Wright González y escrita solamente por mujeres se planteó la demanda del sufragio para la mujer y la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.
1910.- Diversas asociaciones feministas se unen a Madero, poco tiempo después protestan por el fraude en las elecciones y demandan la participación política de las mujeres mexicanas.
1916.- Primer Congreso Feminista (13 de enero) impulsado por el general Salvador Alvarado como Gobernador de Yucatán y uno de los principales acuerdos a los que se llegó en este Primer Congreso feminista fue demandar que se otorgará el voto ciudadano a las mujeres.

1917.- Posteriormente a la promulgación de la Constitución Política de 1917, en abril del mismo año, se expidió la Ley de Relaciones Familiares según la cual los hombres y las mujeres tienen derecho a considerarse iguales en el seno del hogar.
1922.- Fue durante este periodo se produjo un gran escándalo en el ámbito nacional al intentar introducir temas relativos a la educación sexual y planificación familiar, por lo que fue instaurado el 10 de mayo como el Día de las Madres, desde entonces, para contrarrestar dicho escándalo.

1923.- Del 20 al 30 de mayo de 1923, la Sección Mexicana de la Liga Panamericana de Mujeres convocó al Primer Congreso Nacional Feminista, que se reunió en la Ciudad de México, con la asistencia de 100 delegadas. 1925.- La legislatura del Estado de Chiapas concedió a la mujer, de los 18 años en adelante y en todo el territorio de la entidad, los mismos derechos políticos del hombre.
1928.- Siendo presidente Plutarco Elías Calles, se redactó un nuevo Código Civil, en el que se dispuso que: “la mujer no queda sometida, por razón de su sexo, a restricción alguna en la adquisición y ejercicio de sus derechos; y que al llegar a la mayoría de edad tiene la libre disposición de su persona y sus bienes, estando capacitada para celebrar toda clase de contratos”
1929.- Surgen nuevas asociaciones de mujeres, cuyo principal objetivo es
obtener los derechos políticos plenos: el partido Feminista Revolucionario y el Bloque Nacional de Mujeres Revolucionarias.
1935.- Por primera vez las mujeres participan en las votaciones internas del Partido Nacional Revolucionario (PNR).
1936.- En Veracruz dos mujeres lanzan su candidatura para diputadas locales: María Tinoco y Enriqueta L. De Pulgarín. El registro fue aceptado por el Departamento Electoral Nacional, pues la Ley Electoral no incluía ningún capítulo sobre las mujeres.
1937.- El Presidente Lázaro Cárdenas envió a la Cámara de Senadores la iniciativa para reformar el Artículo 34 constitucional, como primer paso para que las mujeres obtengan la ciudadanía.
1938.- Aurora Meza Andraca se convierte en la primera Presidenta Municipal en Chilpancingo Guerrero.
1946.- El 24 de diciembre, la Cámara de Diputados aprobó la iniciativa enviada por el Presidente Miguel Alemán, en la que se adicionó el Artículo 115 Constitucional, que entró en vigor el 12 de febrero del siguiente año. Se establecía que en las elecciones municipales participarían las mujeres en igualdad de condiciones que los varones, con el derecho a votar y ser elegidas.
1947.- A partir de la reforme del Artículo 15 de la Constitución, las mujeres comenzaron a ocupar cargos de elección en los Ayuntamientos.
1952.- El 6 de abril, siendo candidato a la presidencia de la República, Adolfo Ruiz Cortines prometió, ante 20 mil mujeres asistentes, a un mitin de campaña, la ciudadanía sin restricciones para las mujeres.
1953.- El 17 de octubre, se publicó en el Diario Oficial el nuevo texto del Artículo 34 Constitucional: “Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años, siendo casados, o 21 si no lo son, y tener un modo honesto de vivir”.
1955.- En las elecciones del 3 de julio las mujeres acuden a emitir su voto a las urnas, para elegir Diputados Federales XLIII Legislatura.

Así la historia, el sufragio femenino ha sido fundamental en el proceso de democratización de la sociedad, la participación, social, comunitaria y ciudadana de las mujeres. El movimiento feminista ha sido motor en todo este proceso democrático y por eso debemos honrarlo por lo que es y por lo que representa; el feminismo lo único que busca es la igualdad de las mujeres y hombres, no busca discriminar a los hombres ni busca glorificar a las mujeres. No le tengamos miedo al feminismo, el feminismo hizo posible que tu y que yo pudiéramos votar.

jueves, 28 de junio de 2012

¿Problema de Pareja o Violencia?

Como ya he dicho muchas veces en este espacio la violencia contra las mujeres es un problema serio que nos afecta a todas y a todos, desafortunadamente la mayoría de las veces ni siquiera somos capaces de nombrarlo como tal y mejor decimos que son “problemas de pareja” y que pronto se arreglarán. Esta tendencia a minimizar y naturalizar la violencia contra las mujeres existe por los mitos y creencias que como sociedad hemos creado y que si bien hoy en día violentar a una mujer es considerado un delito, ¿Cuantas mujeres son maltratadas y nunca han ido a denunciar a sus parejas?, ¿Cuant@s de nosotr@s sabemos de alguien que vive violencia y no hacemos nada al respecto?, ¿Cuant@os de nosotr@s hemos culpado a la víctima y no al agresor?.
Por mas que queramos llamarlo a veces de otra manera, el punto es que la violencia de pareja y contra las mujeres no puede ni debe ser visto como un “problema” que se resolverá en algún momento simple y sencillamente porque primero que nada se está cometiendo un delito y está penado por ley y segundo porque las y los involucrados corren peligro hasta de muerte en un caso extremo de violencia, y digo de muerte porque en un episodio de violencia las cosas pueden salirse de control en un segundo.
Un problema de pareja so soluciona en un ambiente en donde ambas partes pueden tener un diálogo de respeto en el cual la opinión de ambos se tomará en cuenta para que puedan llegar a un punto medio y resolver sus diferencias, se hace en igualdad de circunstancias. Son situaciones que en caso de ser necesario podrían acudir a una terapia juntos que les ayudara a superar estas diferencias. 
Cuando hay violencia en la pareja, no hay igualdad de circunstancias y no existe un diálogo de respecto. Vivir violencia significa para muchas mujeres ser prisioneras en su propia casa, significa que deben estar alertas porque en cualquier momento pueden recibir una agresión, significa adaptarse a su medio para poder sobrevivir. Muchas veces me han preguntado que ¿Que es lo que pasa por la mente de una mujer que vive violencia?, ¿Por que se quedan con sus agresores?, y bueno como ya he explicado en este espacio hay algo que se llama el ciclo de violencia y que tiene tres fases: 1. Acumulación de tensión, que es todas las situaciones externas que hacen que el agresor ejerza violencia; 2. El episodio violento, que puede ser físico, psicológico o sexual; 3. Luna de Miel, que es cuando el agresor pide perdón, la pareja lo perdona pues piensa que si le echan ganas las cosas pueden cambiar y vuelven después de algún tiempo a la fase 1, luego 2 y luego 3 por años y años. Lo que quiero explicar es que muchas veces las mujeres no pueden salir de este ciclo de violencia porque ellas están en el entendido que es un “problema de pareja”, que si le echan las suficientes ganas las cosas pueden cambiar, se aferran a la idea de que el agresor va a cambiar si a lo mejor los dos van a terapia, aparte de que en su entorno familiar y social no hay quien falte que les diga que: “el matrimonio no es fácil”, “esos problemas se resuelven con el tiempo”, “es que los hombres son violentos por naturaleza, pero ya va a cambiar”, “lo tienes que ayudar a que cambie”, etc, etc. 
Entonces finalmente se quedan con la idea de que sí las cosas pueden cambiar y que juntos tienen que encontrar la solución; y no estoy hablando de casos extremos de violencia, estoy hablando de situaciones en las que hay y existe violencia muy clara pero que es minimizada porque como a lo mejor no le deja un ojo morado, o a sólo le dio un empujón, o sólo fue una cachetada, o sólo le dijo cosas horribles. 
Entiendo que muchas mujeres y hombres no están preparados para llamar las cosas por su nombre, pero ¿Hasta cuando?, ¿Hasta cuando seguiremos diciendo que es un “problema de pareja”?, ¿Hasta cuando entenderemos que lo que viven las mujeres que viven violencia en cualquiera de sus manifestaciones y grados sufren? Y para contestar la pregunta de que ¿Por qué las mujeres no salen de su situación si tanto sufren? Pues porque si constantemente escucha de sus redes de apoyo que le eche ganas, que busque terapia, que no se dé por vencida y sobre todo que “esos son problemas de pareja”, no le quedará mas opción que vivirlo como tal y jamás entender que lo que vive es violencia, que su vida corre peligro y que tiene derecho a vivir de otra manera.