La semana pasada escribí sobre lo que significaba el espacio público y el privado, explicaba también el rol social que hemos jugado y jugamos los hombres y las mujeres en estos escenarios. En general los hombres se han desarrollado en el espacio público y las mujeres en el privado, esto no es invento mío, así es y ha sido durante siglos, desde antes de nacer ya nos van poniendo etiquetas propias de nuestro género y en función de estas etiquetas a las que llamamos roles de género vamos adoptando características propias de que lo que es ser mujer y lo que es ser hombre.
De las mujeres se espera mas que nada que abarquen el ámbito doméstico, o sea, todas las tareas relacionadas con la organización a la familia y aquellas que tengan que ver con el cuidado del hogar (lavar, planchar, cocinar, cuidado de los hijos, etc, etc), y como todo esto tiene que ver con actividades que no son mercantiles, por lo tanto permanece en segundo plano ya que no se cambia por dinero. Entonces al espacio privado lo consideramos reproductivo y es invisible.
De los hombres se espera que sean productivos, por lo que abarca todas las tareas relacionadas con la vida económica, política y social. Es el espacio que está ocupado principalmente por hombres, tiene que ver con las actividades productivas de carácter mercantil y en las cuales se ejerce el poder y por lo que existe un valor de cambio (dinero). Este espacio como es público es visible y lo consideramos productivo.
Si bien es cierto las mujeres han ido ganando terreno en el espacio público, lo cierto es que ha sido muy difícil modificar el pensamiento colectivo de que las tareas de la casa son para que las hagan las mujeres y cualquier hombre que participe en ellas es visto como una “gran gran ayuda” en lugar de ser visto como algo que por ser miembro de la familia comparte actividades.
De igual manera voy a revertir los papeles porque ya mas de uno me ha reclamado que no escribo con total objetividad y que me centro mucho más en la problemática de las mujeres y voy a decir que estamos tan arraigados con la idea de que las cuestiones domésticas son cosas de mujeres que entonces ya no le damos entrada a los hombres a este mundo de lo privado, uno porque si de alguna manera participan es visto como ayuda y lo digo porque cada vez que me reúno o salgo con amigas o doy algún taller o clase y sale el tema de hijos, casa, etc etc, no falta la que dice: “es que mi marido me ayuda cañon”; y segundo porque todo lo que nos rodea, llámese medios de comunicación, educación y cultura nos están diciendo que independientemente de que las mujeres trabajen o no fuera del hogar, su responsabilidad es cuidar de la familia, entonces, cuando el hombre se dispone a entrar tantito a este mundo de lo privado es juzgado, regañado o correjido de no hacer las cosas “bien”o de ser un mandilón. Esto lo atribuyo a que si las mujeres solo son medidas y juzgadas en torno a su papel dentro del hogar, ¿Que dice entonces de las mujeres intentan vivir una vida con actividades dentro del hogar compartidas?
La mujer que dedica mas tiempo en el mundo púbico y no atiende lo privado es vista como floja, mala esposa, mala madre. El hombre que levanta una escoba de vez en cuando, lava los trastes, viste a los niños, es visto como el máximo hombre, “wow comadre, te sacaste la lotería...ya quisiera yo que Juan me ayudara como a ti te ayuda Chucho” dicen algunas. Si pero Chuchito no sabe que está dejando mal a mi comadre pues entonces a sus espaldas es “hay esa mi comadrita, Chuchito aparte de trabajar todo el día, llega y le da de cenar a los niños, los baña y los acuesta. Si no se pone abusada se va a cansar y se lo van a bajar”, y bueno la pobre comadrita aunque igual trabaja todo el día ya sea dentro de casa o afuera ya se la acabaron por no ser buena en el espacio que le corresponde que es dentro del hogar. Y también Chuchito, ¿que culpa tiene de querer participar en actividades que comúnmente se le atribuyen a las mujeres?.
Con esto no le quiero restar importancia a las mujeres que se dedican al hogar, al contrario, las mujeres se pueden sentir realmente felices y satisfechas con lo que hacen diariamente en su espacio, aquí el punto es que no se le de menos importancia a lo privado y que se reconozca como lo que es.
Igualmente si buscamos equidad hay que darle chance a los hombres, no juzguemos sólo por que tan buen proveedor es, ¿Donde está escrito que así es como deben ser los hombres?, a lo mejor un padre de familia no da una con los negocios, o simplemente no es buen proveedor, pero es excelente padre, esposo y persona, se vale serlo.
Sé que es difícil de repente cambiar esquemas que durante toda nuestra vida hemos aceptado como reales, para mí es una lucha constante romper con estos roles sociales pero sin embargo también soy testigo de que podemos llegar a un punto medio y equilibrar nuestras vidas de tal manera que tanto hombres como mujeres nos sintamos plenos y satisfechos con nuestro que hacer diario, sin importar si el señor en una familia cerró un contrato multimillonario mientras que su esposa ese mismo día intentó una receta de pie diferente y le salió a la perfección.